No me entienden, esto es lo que está de moda y todos lo tienen!
- ¿Por qué tengo que llegar a esa hora, si mis amigos se quedan hasta más tarde?
- No tengo tiempo, los ayudo otro día.
Para muestra, un botón. Estas son algunas de las interminables frases con las que los hijos suelen y solíamos defender nuestras posiciones y/o caprichos ante las posturas de nuestros padres.
Pero, conforme pasan los años y uno va formándose de acuerdo con las enseñanzas, ejemplos y conductas de los mentores, se llega a la conclusión de que esas reglas, “tan duras y sin sentido”, sirvieron para formar las personas que somos hoy.
De niños y adolescentes, no llegamos a comprender a cabalidad las angustias por las que nuestros padres pasan; el primer día de clases cuando algunos lloran desconsoladamente por separarse de la madre, las visitas al médico que tanto pánico nos causaban, o la partida al exterior a continuar los estudios.
Mayores son sus angustias cuando observan que uno empieza a equivocar el camino y no entiende las razones de la frustración por la que ellos atraviesan. Algunas veces son las amistades mal escogidas la causa del problema, otras es la influencia extraña a la que nos vemos sometidos; empero la entereza, cariño y sabiduría de los padres logran derrotar el mal que está sacándonos del camino correcto.
¿Cómo comprender la angustia que sienten al momento de ver a sus retoños en la adolescencia, cuando éstos, cuasi preparados para enfrentar al mundo y sus peligros, inician su etapa de fiestas, bares y discotecas; y cada fin de semana los padres, con el Jesús en la boca, rezando para no recibir esa llamada telefónica que nadie quiere recibir en la madrugada?
Así como inconmensurables pueden ser las angustias por las que pasan los padres, son también infinitas sus alegrías y el orgullo que sienten cuando nos ven alcanzar las metas propuestas, cuando tomamos las decisiones correctas y éstas dan frutos. Su inmenso amor y cariño se manifiesta inclusive en los pequeños logros que podamos alcanzar, ya que ven reflejados en éstos sus enseñanzas y ejemplos.
No importa cuán lejos o cerca uno esté de sus padres, aún se extrañan aquellas frases de guía como “no llegues muy tarde”, “conduce con cuidado” o “Dios te cuide” cuando salimos de viaje. Y es que llegamos a comprender que esas guías, aunque molestas, siempre tuvieron una valedera razón de ser.
Los consejos, conocimientos y enseñanzas de los padres son el mejor legado que un hijo puede pedir; disfrutemos de ellos cada día de nuestras vidas, ya que no habrá seres en el mundo que nos quieran y protejan como ellos lo hacen. Benditos sean, padres queridos.
*Alejandro Mariaca A. es administrador de Empresas.
Lo viejo y lo nuevo en la política actual
La Ley de Referéndum Revocatorio le hizo un gran daño al proceso autonómico y un gran favor al Gobierno nacional, pero es razonable, porque si la autonomía sigue su acelerado avance los actores político-partidarios del debate congresal (MAS, Podemos, UN y MNR) ya no encajan.
El salario del cazador
La señora que se rompe la espalda amasando salteñas o el empresario cementero tienen algo muy profundo en común. Todas las decisiones que toman, la causa de su desvelo crónico, el tiempo que le roban a la familia y el gusto por el logro y el beneficio
Derechos políticos de los inmigrantes
El desafío de los Estados europeos en el siglo XXI es integrar y ofrecer un marco legal de derechos a una creciente diversidad.
Ya está de buen tamaño...
Ya está de buen tamaño que el Presidente nos deje en ridículo cada vez que sale al exterior, gracias a una desafortunada costumbre de decir lo que no debe.