China y Taiwán establecieron ayer vuelos directos regulares por primera vez desde hace casi seis décadas, marcando el inicio de lo que Pekín calificó de “un nuevo inicio” en las tensas relaciones entre el régimen comunista y la isla nacionalista.
En la muestra más visible de la reciente apertura hacia el continente del nuevo presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou, ambas partes, separadas en 1949 al término de una guerra civil, recibieron a los vuelos de pasajeros llegados directamente del otro lado del estrecho. “Es un momento sagrado”, afirmó Liu Shaoyong, presidente de China Southern Airline, que pilotó él mismo el primer vuelo procedente de la ciudad china de Guangzhou (sur) hacia Taiwán. “Cruzar el estrecho de Taiwán es como volver a casa”, declaró ante la multitud. Taoyuan (Taiwán), AFP