Los ministros de Interior de la Unión Europea (UE) acogieron ayer favorablemente la propuesta francesa de un pacto europeo sobre la inmigración y el asilo, que propugna un modelo de inmigración selectiva, totalmente controlada, y firmeza absoluta con los indocumentados.
En su primer debate sobre la iniciativa francesa, los 27 países de la UE estuvieron de acuerdo en la necesidad de dotarse de una estrategia común en política migratoria y en condicionar la admisión de inmigrantes a las necesidades del mercado laboral y a la capacidad del país de destino de darles servicios básicos.
El ministro francés de Inmigración, Brice Hortefeux, aseguró que el encuentro había sido un “éxito total” y apuntó que habrá que introducir algunas “mejoras”.
Dada la oposición de España, las autoridades francesas ya habían renunciado previamente a incluir en el pacto el “contrato de integración”, en el que los inmigrantes se comprometerían a aprender la lengua del país de acogida. No obstante, el texto señala que los Estados miembros tendrán que adoptar medidas para facilitar el aprendizaje del idioma y el acceso al empleo.
El Gobierno español también consiguió suavizar la alusión a los procesos de regularización. Así, el pacto ya no aboga por prohibir las regularizaciones generales e incondicionales y se limita a señalar que éstas serán “caso por caso y no generales, en el marco de la legislación nacional”. Cannes (Francia), EFE
PUNTOS POLÉMICOS
Idioma • La propuesta establece que los 27 países miembros de la UE tendrán que adoptar medidas para facilitar el aprendizaje del idioma y el acceso al empleo del inmigrante.
Regularización • El proyecto de Francia establecía una prohibición enérgica a las legalizaciones masivas, ahora sólo se limita a decir que éstas serán “caso por caso y no generales”.