Dos meses después del paso del ciclón Nargis por Birmania (Myanmar), más de 400 huérfanos todavía buscan a sus familias, aunque cada vez tienen menos esperanza de hallarlas entre los 54.000 desaparecidos en la tragedia, anunció ayer Unicef.
Un total de 428 niños quedaron separados de sus padres como consecuencia de la tormenta y sólo 15 han encontrado a sus familias hasta ahora, según datos de la agencia de la ONU.
Los expertos afirman que los pequeños sufrirán en el futuro severos traumas sicológicos por la magnitud y la forma en que se produjo la catástrofe que destrozó sus vidas. Muchos niños vagaron durante días por arrozales inundados y llenos de cadáveres de personas y animales en el delta del río Irrawaddy hasta que fueron hallados por autoridades.
Además, la fuerza del ciclón fue tal que la mayoría de las más de 85.000 víctimas mortales del Nargis fueron menores, y en muchos pueblos sólo los adultos sobrevivieron. Según los sicólogos, un hecho así deja una herida irreparable en la mente de los menores de edad. Bangkok, EFE