La incautación ayer de 195 empresas vinculadas al Grupo Isaías supone el fin de la “pesadilla de un atraco bancario” para el presidente de Ecuador, Rafael Correa, mientras que para cientos de empleados de esas firmas es el inicio de un período de incertidumbre.
Correa descartó que con la incautación de las empresas, entre ellas las televisiones TC y Gamavisión, pretendan coartar la libertad de expresión, mientras representantes de la Agencia de Garantías de Depósitos (AGD) insistieron en que se trata de una acción financiera y no política.
Ello debido a que la Junta Bancaria ha determinado que en torno al caso Filanbanco, vinculado con el “Grupo Isaías”, las pérdidas ascienden a $us 661,5 millones. Correa aspira que con lo que se recupere con la incautación se pague a los afectados por el cierre del Filanbanco, por lo que aspira que no se presenten impugnaciones a la acción para evitar alargues en el proceso.
El gerente de la AGD, Carlos Bravo, ve difícil recuperar el “hueco patrimonial tan grande” en el caso Filanbanco y pidió vender los medios. Quito, EFE