El Sedes paga deuda a evitar inmolación RECLAMO • Braulio Figueroa, un microempresario proveedor de telas, consiguió que el Sedes le cancelara una deuda que contrajo con él hace dos años. Ingresó a las oficinas de esa entidad.
LA NEGOCIACIÓN • Figueroa conversa con un policía, ayer, en un momento en que salió de las oficinas del Sedes La Paz.
Un microempresario proveedor de telas amenazó ayer con inmolarse, dentro de las instalaciones del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz, en una acción desesperada para que esta entidad cumpla con una deuda que contrajo con él hace más de dos años. El Sedes tuvo que pagar el monto adeudado.
Otras ocho personas acompañaron al artesano en el intento, dentro de las oficinas, ubicadas en la calle Capitán Ravelo, mientras que cerca de 40 personas apoyaban la drástica iniciativa desde las afueras de las oficinas, impidiendo la salida de todos los funcionarios de la institución.
El protagonista del hecho, Braulio Figueroa (35), relató que el 2006 entregó al Sedes 750 metros de tela que serían usados para la confección de los uniformes de los empleados de esa entidad. El valor de la mercadería alcanzaba la suma de Bs 59.850, que hasta ayer no había recibido.
Cerca de las 11.00 de este jueves, Figueroa ingresó al edifico del Sedes junto a otras ocho personas, a quienes identificó como “gente a la que le debo dinero”, con el objetivo de negociar el pago de la deuda. Al no lograr un acuerdo, Figueroa y sus acompañantes amenazaron con inmolarse. Las personas ubicadas en la calle, que dijeron ser acreedores de Figueroa y miembros de una organización de pequeños microempresario de La Paz, apoyaban la medida con pancartas y cantos que expresaban su enojo en contra de la institución.
Después de cerca de hora y media de negociación, el administrador financiero del Sedes, Fernando Velarde, salió del edificio para comunicar que entregaron a Figueroa Bs 27.600 y que el resto le sería cancelado a las 16.00, hecho que se registró con la firma de un acta por ambas partes. Velarde atribuyó el retraso del pago a que no se le dio autorización para realizarlo.
El comandante de la Policía de La Paz, coronel Raúl Mantilla, afirmó que el operativo se realizó con cautela. “Logramos conversar con él y finalmente nos entregó de manera voluntaria dos mechas lentas con las que pretendía inmolarse”. Figueroa no fue detenido, pero se elaboró un informe para que la Fiscalía tome cartas en el asunto.
Entrevista
“He perdido todo, hasta mi familia” Braulio Figueroa, acreedor de la deuda.
¿Qué lo llevó a tomar una determinación de este tipo? Hace dos años gané una licitación para entregar unas telas para los uniformes del Sedes. Lamentablemente hasta ahora no me han pagado. Hasta el momento no tengo ninguna solución para mi problema. Estoy desesperado, he perdido mi casa, mis negocios y hasta a mi familia, y hoy por hoy no me interesa nada. No me muevo del Sedes hasta que me paguen, estoy dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias.
¿Cuánto se le debe? 60 mil bolivianos.
¿Cómo se resolverá el lío? Lo único que busco es que me cancelen, exijo mis derechos. Yo entregué un producto de calidad y quiero que me paguen.