El ministro de Defensa, Walker San Miguel, ofreció ayer intercambiar armas por vaquillas en el altiplano y los valles.
El programa de desarme que inició las Fuerzas Armadas con los Ponchos Rojos en Ancoraimes, población ribereña del lago Titicaca, se ampliará a otras regiones paceñas, anunció San Miguel, según reportó la agencia gubernamental ABI.
En cumplimiento de disposiciones emanadas del Ministerio de Defensa Nacional se inició el programa de desarme de los Ponchos Rojos a cambio de una vaquilla por arma, en un acto que se realizó el miércoles.
“Para este primer paso se realizó un trueque, de una vaquilla por arma”, puntualizó la autoridad y destacó la actitud y madurez de los dirigentes de los Ponchos Rojos que no tuvieron problemas para aceptar la devolución voluntaria de sus armas.
Según aclaraciones de la autoridad, el plan de desarme va más allá, “es decir que tiene alcance nacional, sobre todo en zonas del altiplano paceño y los valles”, apuntó.
Asimismo, señaló que según lo planificado se acudirá donde sea necesario para efectivizar el proceso de recuperación de las armas y munición de guerra si las hubiera. La autoridad dijo que todo lo que es de las FFAA es de propiedad de la patria.
En ese contexto, agradeció a Ramiro de la Fuente, comandante del Comando Conjunto en la lucha contra el contrabando, por negociar y concretar la devolución voluntaria de las primeras 10 armas: siete Máuser, dos rifles y una ametralladora.
“Luego de reflexiones profundas y seguramente después de convencer a las familias que tenían estas armas como un tesoro familiar, un recuerdo, símbolo de la Guerra del Chaco (1932-1935) y la revolución de 1952, han procedido a su entrega”, subrayó el militar que negoció el tema.