“Quiero dejar mi marca y que digan ‘Carolina Urquiola estuvo acá el 2008’. Pienso competir para ganar, la victoria es mi objetivo final”. La Miss La Paz apuesta por el esfuerzo y la vida saludable para su participación en el certamen nacional.
Texto: Sandra Verduguez Fotos: David Guzmán y Familia Urquiola
Entre fotos familiares y preparativos para el viaje, Carolina Urquiola Rodríguez, de 23 años, inicia en casa la aventura hacia el Miss Bolivia 2008. Mientras termina de arreglarse las uñas, recuerda que conseguir el título de Miss La Paz fue para ella una linda experiencia. ´Yo no era así, era físicamente más rellenita, usaba braquets y era muy tímida. Mi objetivo era conseguir el título y me puse las pilas para conseguirlo´.
Una niñez apacible en un hogar donde es hija única dio inicio a las aspiraciones de Carolina. Estudió en el colegio Argentino Boliviano y luego en el Leonardo Da Vinci, haciendo natación, voley, tenis y ballet en su tiempo libre, sin que nada llamara demasiado su atención. Por insistencia de sus padres entró al modelaje, actividad en la que tampoco fue constante. Ya en la universidad, su inclinación se fue definiendo y se convenció de que quería ser una Miss porque un reinado puede abrir muchas puertas.
Con los estudios universitarios concluidos (Administración de Empresas en la Universidad Católica Boliviana) y con los braquets fuera, inició este año un duro trabajo con su entrenador y amigo Bernardo Cárdenas, quien elaboró un plan de ejercicios y una dieta saludable para tonificar los músculos y mejorar sus formas. Bajó siete kilos en cinco meses y consiguió lo que buscada: un cuerpo de Miss.
´Lo que soy ahora es un orgullo propio, logrado con mucho trabajo y disciplina, no fue algo que me cayó de la noche a la mañana. Después de esto, es una sensación muy agradable sentir que la prensa te reconoce y que la gente te da ánimos. Fue un esfuerzo que me permitió llegar a la noche de la elección. Ganar fue el cherry de la torta, porque yo sabía que estaba bien preparada.´
Desde que tenía cuatro años, Carolina empezó a tentar la idea de ser reina, que hoy asume con responsabilidad. “Fue una decisión bien pensada porque tengo proyectos sociales ligados a lo que una Miss puede hacer”.
Miss La Paz 2008 busca romper con el estereotipo de las representantes bolivianas que, según ella, no han sabido aprovechar su título para apoyar a sus departamentos y a su país. Fiel a su intención de convertirse en activista, a fines de junio visitó al prefecto José Luis Paredes para apoyar a esta ciudad. ´Filmamos un spot de apoyo a la campaña para que el lago Titicaca se convierta en una de las maravillas naturales del mundo. Creo que atrae más el ver a una chica bonita en esta promoción. Hay muchas cosas por hacer y que como Miss La Paz puedo lograr, pero falta apoyo de las autoridades´.
Carolina, en familia
Los padres de Miss La Paz son el pilar de su vida, una guía y ejemplo a seguir. ´Yo les diría a los papás que apoyen a sus hijos y que se sientan orgullosos, porque así pueden ser los mejores. El apoyo de los padres es el 90 por ciento de la victoria de los hijos´.
La belleza de la mujer para Carolina es un asunto muy subjetivo, con muchas formas de definir. Eso sí, no piensa practicarse ninguna cirugía y cree que hay mujeres hermosas que no clasifican por el 90-60-90, sino por lo que tienen en la mente y en el corazón. ´Hay mujeres que son preciosas por la actitud que tienen, por su inteligencia, sus valores o su carisma. Y eso es lo que yo quiero mostrar, la belleza de la mujer paceña, su clase, su elegancia y su fuerza para luchar. Si Diosito así me trajo, pues así seguiré adelante´, explica.
¿Cómo debería ser una Miss Bolivia? Debería tener belleza espiritual, intelectual y física, según Urquiola. De repente se torna seria y dice que apela a una elección justa, a un jurado capaz de elegir a alguien que no sea sólo una cara o un físico bonito, sino una mujer inteligente y completa que pueda representar la diversidad de Bolivia y con capacidad de enfrentar retos fuera del país.
Preparada para el certamen
Carolina sigue alistándose. Los últimos días antes de partir a Santa Cruz han sido una suma de actividades. Eso sí, está conforme con la preparación del concurso de Miss La Paz, aunque es consciente de que todavía existe mucha distancia con lo que se hace en Santa Cruz, especialmente en la pasarela.
´Creo que falta un poco de asesoramiento en la parte física. Mi consejo a las chicas es que lleven una dieta saludable con bastante ejercicio. Por otro lado, creo que hay que mejorar mucho en el aspecto intelectual, necesitamos capacitarnos en oratoria, necesitamos leer y leer, este es un aspecto que me ha preocupado mucho en mi preparación´.
Por ello, ha resultado clave el gimnasio. “Te quita el estrés, te hace ver el mundo de otra manera y te sube la autoestima. Se requiere mucho esfuerzo, disciplina y mucha paciencia en esta preparación. Los cambios no se ven al principio, pero si una es constante, aparecen de un día para otro. Empecé a reducir centímetros en las piernas, en la cintura, en los brazos y a aumentar en los lugares que necesitaba. El apoyo de mi madre fue importante en este proceso, me ayudó mucho con la alimentación”.
La aventura del Miss Bolivia en Santa Cruz se inició para Carolina el 30 de junio con un intenso rol de actividades. Una conferencia de prensa dio inicio oficial al concurso y seguirán hasta la decisiva noche del 18 de julio.
´Me he preparado bien y voy con una actitud positiva y sin prejuicios”, señala Carolina. ´Mi intención es demostrar que La Paz no es solamente bloqueos o conflictos, sino que es una Bolivia chiquita, que tiene de todo: bosques enormes, nevados hermosos, climas fríos y tropicales, así como culturas milenarias. Quiero ser una digna representante de mi departamento y voy para ganar´.
De perfil
- Le gusta todo tipo de música, menos el rock pesado. - Disfruta del chairo paceño y de las enchiladas. - Se levanta temprano y va al gimnasio dos horas y media durante las mañanas. - Le gustaría conocer el Caribe. - Le gustan mucho los niños y le encantaría formar una linda familia con tres hijos. - Está de novia desde hace tres años, pero todavía no ha pensado en el matrimonio.