Desde hace cinco años, Azulino y su parque de diversiones infantil ofrecen un espacio donde los niños pueden divertirse a sus anchas.
Texto: Jorge Soruco Ruiz • Fotos: Pedro Laguna
Azulino es un ser inquieto y muy activo, siempre está jugando. Cuando llegaron los primeros exploradores al Planeta Azul, descubrieron que este simpático personaje era un excelente acompañante y cuidador de los niños y niñas que llegan hasta este mundo para divertirse.
Donde quiera que haya diversión en su planeta, Azulino está allí. Es fácil de rastrear por los gritos de los niños: “Azulino está saltando en las camas elásticas”, “Azulino va a inflar el resbalín”.
Su capacidad para entretener a los más pequeños de La Paz hace de este personaje la gran atracción de Planeta Azul, uno de los parques de diversión más viejos de La Paz que continúa ofreciendo sus servicios regularmente.
A diferencia de los parques municipales, esta iniciativa privada está diseñada exclusivamente para atender los requerimientos de niños y niñas de entre los cuatro y los 12 años de edad.
De martes a domingo, más de una docena de chicos corretean por las instalaciones del centro de entretenimiento. En medio del local se levanta la estructura del mundo de diversión. En ésta se encuentran los cuatro resbalines, de diferente tamaño, uno de los principales atractivos del lugar.
Además, el parque cuenta con columpios, adecuados según las diferentes edades, dos areneros, un resbalín inflable, dos camas elásticas y una cancha de fútbol.
En estos juegos los niños se entretienen, ya sea corriendo, saltando o disputando un partido, siempre bajo la atenta mirada del peluche de Azulino.
La administradora del parque de diversiones, Dora Poroso, explica que la mascota de la empresa cumple con dos funciones: “La primera es la de ayudar a entretener a los niños que llegan para jugar en el parque. La segunda es ayudar a controlar a los visitantes, asegurándose de que no ocurran accidentes”.
Diversión y seguridad
Inés es uno de los rostros que siempre se ven en Planeta Azul ya que “desde hace cinco años que traigo a mis nietos para que pasen las tardes de la vacación”.
Mientras vigila que su nieta Laura no se lastime, mientras salta en una de las dos camas elásticas del local, Inés explica que “es uno de los pocos parques de diversiones de La Paz, además de ser un lugar seguro para que los más pequeños puedan divertirse”.
De hecho, la seguridad de los asistentes es uno de los puntos más importantes de la empresa de entretenimiento, y una de las razones de su éxito sostenido en los últimos cinco años.
“Aseguramos a los padres que pueden dejar a sus hijos durante toda la tarde sin preocuparse”, asevera Poroso. Lo confirma Rosario de Sánchez, otra abuela que lleva rutinariamente a sus niños para que disfruten del parque.
“Cuando traigo a mis nietos acá puedo estar tranquila. Sé que no van a salir a la calle y que el personal del lugar se encargará de cuidarlos, a diferencia de los parques públicos, donde la seguridad no se enfoca en los niños”, comenta la agradecida abuela.
Una muestra de la seguridad son los hermanos Eliezer, Samuel y Jonathan, quienes acuden al parque, al menos “dos veces a la semana solitos, sin compañía de sus padres”, asegura Poroso.
Pero pocos son los padres que se animan a dejar solos a sus retoños, pese a las garantías presentadas por los administradores del parque. Es el caso de Felipe, quien acompaña regularmente a su hija Matilde, de cuatro años, a Planeta Azul. “Mi niña es muy pequeña como para que pueda dejarla sola. Además, me gusta disfrutar una tarde con mi hija”.
Consciente de eso, la administración del parque también tiene servicios para que los familiares adultos de sus clientes puedan esperar comodamente.
Una tarde perfecta
Pero, el Planeta Azul no sólo es un mundo dedicado a la diversión y ejercicio físico. También la alimentación de los pequeños es tomada en cuenta. Aunque, como debe ser en un parque de diversiones, la mayoría de los bocados son golosinas y hamburguesas.
Además de la atención diaria, el Planeta Azul ofrece servicios como salón de fiestas, poniendo a disposición del festejado los ambientes del lugar, incluyendo una sala de video.
El servicio de fiestas puede atender a 300 ó 400 niños. Para un cumpleaños, el parque tira la casa por la ventana. “Ofrecemos todo lo necesario para un buen festejo: comida, cotillón y entretenimiento a cargo de Azulino”, explica Poroso en el parque de la avenida Alexander, en la esquina de la calle 14 de Achumani.