Falta dinero para tratar a los niños que tienen cáncer Los tratamientos son muy costosos. A esto se suma que, por razones culturales, los padres piden el alta de los niños y se los llevan a casa.
PACIENTES EN TRATAMIENTO • Ana ve televisión junto a otros niños de la sala de Oncología del Hospital del Niño. Para ingresar al lugar, ayer, el fotógrafo cumplió normas de seguridad.
El hijo de Gabriela está internado en la sala de Oncología del Hospital del Niño de La Paz desde mayo. Los médicos aún no le dijeron qué tipo de cáncer tiene, pero lo que ella sabe es que necesita mucho dinero para su tratamiento.
“Requiero harto dinero; haciendo cálculos, son más de 100 mil bolivianos”, dice. Contar con ese monto es urgente porque de ello depende la vida de su niño.
En algunos casos, la falta de recursos y también aspectos culturales hacen que los padres suspendan el tratamiento, lo cual deriva en la muerte de los niños.
El Hospital del Niño atiende a un promedio de 36 niños con cáncer cada año. De éstos, cerca del cinco por ciento deja el tratamiento porque es costoso.
“La mayoría de los casos, casi el 90 por ciento, son de escasos recursos porque los que tienen dinero llevan a sus hijos a un hospital privado. De los niños que atendemos, el cinco por ciento deja el tratamiento porque es caro”, explica Christian Fuentes, director de ese nosocomio.
El costo de un tratamiento, en un periodo de dos años, puede superar los 100 mil bolivianos.
En la unidad de Pediatría del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano de Santa Cruz, cada año se diagnostican unos 60 niños con cáncer y pese a que esta institución facilita los tratamientos, la mayoría los abandona por causas culturales.
“Los padres no entienden que el cáncer es una enfermedad curable, sobre todo los del interior, es muy difícil que entiendan que no deben interrumpir su tratamiento”, sostiene la jefa de esa unidad, Yolanda Ernst.
En Cochabamba, el Hospital Infantil de esa ciudad recibe de dos a cuatro niños con cáncer al mes, aunque hay meses en que ningún paciente se registra. Su director, Alberto Corrales, explica que el tratamiento de esta enfermedad exige mucha determinación. “Hay que asistir religiosa y militantemente a la cita que hace el especialista. En muchos casos, (los padres) solicitan el alta y hemos tenido que acceder, pero también hemos recurrido a instancias como la Defensoría de la Niñez para que nos ayuden a realizar el tratamiento”.
Según Corrales, gracias a los tratamientos, la tasa de mortalidad por cáncer bajó más del 70 por ciento. “Hace 15 años estos niños hubieran estado condenados a morir, pero tenemos vidas de más de 20 años”. Redacción Central, Cochabamba y Santa Cruz
Tratamientos gratuitos
El departamento de Pediatría del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano, en la ciudad de Santa Cruz, nació hace 18 años en el seno del Instituto Oncológico, y se sustenta con recursos donados por personas, organizaciones y fundaciones del exterior y del país.
“Es el único centro oncológico pediátrico que presta todos los servicios completos a nivel nacional, y además gratuito, aunque se cobran algunos estudios, pero a costos extremadamente bajos (Bs 10 por quimioterapia)”, dijo Yolanda Ernst, jefa de la Unidad.
Según Ernst, los pacientes que derivan a este departamento vienen de Potosí, Oruro, Tarija, Beni, Chuquisaca y de áreas rurales.
Uno de los mecanismos de ayuda en cuanto a donaciones, es el “apadrinamiento” de personas voluntarias que mensualmente aportan $us 60 por niño “adoptado”. Redacción Santa Cruz
Historias
“Me dijeron que se va a curar” SUSANA, La Paz
“En diciembre le diagnosticaron leucemia a mi hijito de dos años; empezó con un poco de fiebre. Ahora es un paciente ambulatorio porque no está todos los días en el hospital, venimos por su tratamiento. Me dijeron que se va a curar, pero tiene que seguir el tratamientos dos años y medio, y necesito más de Bs 1.000 para la primera fase, que dura un mes”.
“Ahora necesito mucho dinero” GABRIELA, La Paz
“No nos han dicho todavía qué tipo de cáncer tiene. Está en el hospital desde mayo. Lo que sí requiero es harto dinero; haciendo cálculos, son más de Bs 100 mil para todo el tratamiento porque necesitan más de 18 parajinas, y cada una cuesta casi dos mil bolivianos. Mi esposo me ayuda mucho, en realidad él trabaja de lunes a lunes para pagar, y yo me quedo con mi hijo”.
“Quiero darle mi atención” ELIANA, voluntaria, S. Cruz
“Conocí a Estelita hace un año y medio. Quiero dedicarle toda mi atención a esta niña para que viva mejor. Cuando llegó al hospital tenía tumores en los ojos, por lo que perdió la vista. Sin embargo, pudo salvar su vida y ahora continúa en tratamiento, al que debe asistir cada seis meses, durante cinco años. Estelita es una niña de cinco años, su madre la abandonó”.
“Por descuido familiar, falleció” A. CORRALES, director
“Un muchacho llegó desde Mizque (Cochabamba) y lo ayudamos bastante. Su tratamiento debió ser de 18 años, pero en una ocasión no vino a su control y faltó a la rutina respectiva. Después de más de 15 años de tratamiento, por un descuido familiar y suyo, ya era joven, tuvo un sangrado que no paro y falleció. Esos son los casos penosos, dramáticos y frustrantes”.
“Mi hija enfermó hace tres meses” ISABEL, Santa Cruz
“Mi hija de siete años enfermó hace tres meses con mucha fiebre, dolor de huesos, diarrea y vómitos. Le diagnosticaron Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA). Tengo otro hijo de cuatro años; mi esposo me abandonó y vivo sola en Camiri (Santa Cruz). Mi madre se quedó al cuidado de mi hijo. En este instituto nos ayudan con las medicinas y el tratamiento”.
“De inicio lo llevé a un curandero” GLORIA, Santa Cruz
“En diciembre, mi hijo de nueve años enfermó con una inflamación en el cuello; parecía paperas. Busqué un médico curandero, pero no lo sanó; de ahí lo llevé al hospital en Tarija y fue cuando toda su carita se empezó a hinchar y le salieron manchas en el cuerpo. No tiene padre. Tengo otros dos hijos, un bebé de un mes y una niña de seis años que están en Tarija con mi actual pareja”.