Perú puso en marcha ayer una controversial ley de divorcio, popularmente conocida como “divorcio rápido”, que permitirá a miles de parejas en 48 horas liquidar legalmente sus matrimonios, en medio de la protesta de la Iglesia Católica en un país con más de 80% de católicos.
La ley es aplicable sólo a las parejas que se deseen separar por mutuo disenso, quienes deberán gestionar los trámites únicamente en municipalidades y notarías del país, recordó el Ministerio peruano de Justicia.
Sin embargo, las parejas que quieren disolver sus vínculos deben tener por lo menos dos años de matrimonio. Los peruanos que radican en el extranjero también podrán acogerse a este trámite con sólo acudir a los consulados de Perú donde residan.
La Iglesia Católica puso el grito en el cielo por medio del cardenal Juan Luis Cipriani y miembro de la curia vaticana, que tácitamente condenó al Estado por alentar la división de la familia.
Cipriani, arzobispo de Lima y primer cardenal del Opus Dei en América Latina, acusó a las autoridades de apelar a la modernidad para “facilitar el divorcio en cada esquina”. “Da mucha pena ver cómo se le va quitando cimientos a la familia para que se derrumbe más rápido”, indicó.
La ministra de Justicia, Rosario Fernández, replicó al Cardenal señalando que la norma no alienta el divorcio, sino que agiliza el trámite. Lima, EFE
ALGUNAS CIFRAS
Casos • Según el Ministerio de Justicia, más de 80.000 parejas peruanas buscan el divorcio de mutuo acuerdo.
En la capital • En el caso de Lima, hasta ahora 21 de las 43 municipalidades de la capital peruana están aptas para acoger a los potenciales beneficiarios de este trámite.