Muy respetada, desde luego, la opinión de don Xavier Albó y atinadas sus consideraciones sobre el racismo y sus mutaciones en Bolivia (El País, 14 de julio/08), con las que concuerdo plenamente. Sin embargo, como este tema me interesa creo, también, que debería ser más ecléctico y universal en sus consideraciones para dar mayor peso y profundidad a sus conclusiones.
Es indudable que el ´racismo´, como tal, no es malo en sí mismo puesto que es un sentimiento natural de todo grupo social que se mantiene unido por razones de sangre, ubicación o, incluso, de vecindad geográfica, cuando no de conveniencia política o económica. Cabría preguntarse qué grupo social no considera que ´su´ pueblo, comunidad o, en fin, raza, no es la mejor, la más apta y la que más logros ha conseguido para sí y para el resto de la humanidad. Lo que Albó llama ´racismo´ es en realidad un componente normal de lo que podríamos llamar la ´fisiología´ de cualquier grupo social. Por ello, homologando esta fisiología con la que rige cualquier organismo vivo, sería un error pensar o creer que el orinar o el defecar puedan ser cosas malas en un organismo ya que todas, al igual que el alimentarse, pensar o filosofar, forman parte de su normal funcionamiento y son, por tanto, ´naturales´, sin ser malas en sí mismas sino en las connotaciones que pudieran tener.
Concuerdo, por otra parte, con todas las formas que cita don Xavier acerca de la organización ´racista´ de nuestra sociedad, comenzando con la impuesta por la conquista española y terminando con las reformas del 52, pero, dentro de ese complejo de antecedentes, deben considerarse todas las manifestaciones de lo que quiere considerarse como ´racismo´ y no sólo algunas ya que, de lo contrario, estaríamos pecando de parciales y practicando una ´intencionalidad´ que no quisiera pensar que fuera el caso.
En este análisis habría que incluir elementos decisivos en la evolución de nuestras sociedades pero que nos llevan más allá de las fronteras que impone la conquista española. Evidentemente, nuestras sociedades originarias ya estaban impregnadas y se manejaban con criterios ´racistas´, ´clasistas´ y hasta ´esclavistas´ mucho antes de la llegada de los invasores españoles, constituyéndose en su característica y distintivo principales.
Lejos estamos del ideal de Luis Baudin, para quien la sociedad inca estaba basada en la igualdad, la bondad y la equidad cuando, en realidad, primaba en ella la visión genocida que nos dan las actitudes que tomaron con las etnias y culturas que se opusieron a su dominio (...). Si queremos hablar de ´racismo´ deberíamos comenzar por decir las cosas por su nombre, incluyendo en ese diccionario al esclavismo y al genocidio, que los incas practicaron extensamente.
Tendrían que mencionarse también las interminables luchas que realizaron los grupos de avanzada en nuestra sociedad para conseguir un clima en el cual se pudieran estudiar todos estos problemas con la libertad y la amplitud necesarias para encontrarles una solución equitativa. No quisiera pensar que el Dr. Albó estuviera pretendiendo subirse al tren de la intolerancia y el acientificismo actual que practica un racismo muchísimo más atrabiliario que el que quiere criticar en su análisis.
*Mario E. Barragán V. es médico e historiador (Fragmento).
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