...nos compromete a... llevar a un niño de la mano, motivar a un amigo y formar un movimiento para ofrecer un mundo mejor... Cuando en 1949 el fundador de Aldeas Infantiles SOS, Hermann Gmeiner, sensibilizado por la cantidad de niños que habían quedado desprotegidos después de la Segunda Guerra Mundial en Austria, buscó el apoyo de muchas personas para que donen una pequeña cantidad de dinero de forma sostenida, no imaginó que años después este gesto que parecía un intento aislado de solidaridad, se convertiría en un verdadero proyecto que lograría cambiar la vida de miles de niños y niñas en todo el mundo.
Y es que precisamente en ese período de la posguerra se visibilizaba con mayor crudeza verdaderos dramas humanos encarnados por niños y niñas que habían perdido a sus familias, por esta razón Gmeiner se involucró con una dedicación total para ayudarlos y, con el objetivo de hacer realidad su visión de proporcionarles una nueva familia, puso en marcha la primera campaña de recaudación de fondos de Aldeas Infantiles SOS.
Aunque partió de un concepto simple: ir de puerta en puerta pidiendo tan sólo un chelín austriaco con el eslogan ´muchos niños precisan muchos amigos´, estableció fuertes vínculos personales con estos nuevos ‘amigos’ manteniéndolos informados y ofreciéndoles garantías de que el dinero donado era invertido con prudencia y de manera acertada. Con estas pruebas logró ganar su confianza, pero además los convirtió en importantes socios en la difícil labor de recaudar fondos —incluso en circunstancias adversas— para hacer posible un futuro diferente para los niños desprotegidos. Fue así que Gmeiner y los primeros Amigos SOS iniciarían la construcción de una verdadera obra humana, cuyos sólidos cimientos fueron el compromiso y la solidaridad con los niños y niñas.
Dos décadas después, esta iniciativa se había convertido en un movimiento mundial destinado a la defensa y restitución de los derechos de los niños, por lo que Gmeiner llegaría a Bolivia para fundar en 1969 la primera Aldea Infantil SOS en Cochabamba.
El incremento del número de casos que revelaban las situaciones de desprotección y orfandad en la que se encontraban muchos niños y niñas en el país determinó la construcción de más aldeas infantiles en diferentes departamentos; pero a medida que aumentaba la demanda social se ponía de manifiesto también la necesidad de sumar a más personas a este movimiento de solidaridad.
Han transcurrido 39 años desde la fundación de la primera aldea infantil en Bolivia, hoy la cobertura total de nuestra organización sobrepasa los 14.000 niños, niñas y jóvenes que crecen en una familia estable, que reciben educación y se profesionalizan en los 24 programas SOS presentes en ocho ciudades del país.
Por ello, los Amigos SOS con quienes contamos actualmente se constituyen en un impor- tante apoyo para que la labor social de Aldeas Infantiles SOS Bolivia incida en la construcción de una sociedad más justa.
Es por esta razón que hacer un recuento de la historia de Aldeas Infantiles SOS Bolivia supone también referirse al apoyo solidario de nuestros primeros Amigos SOS, pues muchos de ellos —sin importar la cantidad de su aporte— realzaron y posibilitaron una gran cantidad de los proyectos emprendidos, consolidando con ello la formación de un verdadero movimiento que actúa ininterrumpidamente a favor de los niños y niñas del país.
Durante estos años, cada uno de ellos se sumó a este movimiento convencido —al igual que nosotros— de que la niñez es la piedra angular de toda sociedad para lograr un verdadero desarrollo social e individual. Por esta razón fortalecemos nuestra credibilidad a través de una rigurosa y transparente administración de los recursos, remitiéndoles información correcta, precisa y detallada; haciéndoles copartícipes de la responsabilidad que todos tenemos con cada niño que esté desprotegido. Todo ello porque sabemos que un Amigo SOS puede marcar la diferencia.
Y aunque sabemos que la solidaridad no tiene precio y que ningún reconocimiento es suficiente cuando se brinda apoyo desinteresadamente, en Aldeas Infantiles SOS celebramos junto a ellos una amistad incondicional y honesta, un pacto de solidaridad, una verdadera alianza con un objetivo común: lograr que cada niño y niña crezca en un ambiente de amor, respeto y seguridad.
Este apoyo solidario para lograr las metas y asumir los desafíos es lo que distingue a un Amigo SOS, sin cuya contribución habría sido difícil afrontar el enorme desafío de restituir los derechos de miles de niños, niñas y jóvenes en Bolivia; pero también nos compromete a afrontar nuevos retos, trabajar en la implementación de más programas sociales, sumar más Amigos SOS y hacer realidad la empresa de ´llevar a un niño de la mano, motivar a un amigo y formar un movimiento para ofrecer un mundo mejor´.
*Hoy, miércoles 23 de julio, se celebra el Día del Amigo SOS.
*Ana María de Granda es presidenta de la Junta Directiva Nacional de Aldeas Infantiles SOS Bolivia.
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