El Congreso estadounidense aprobó ayer un vasto plan de rescate del mercado inmobiliario, que proveerá una ayuda tanto a los organismos de financiación como a los prestatarios hipotecarios atrapados por la crisis financiera de los últimos meses.
El texto, ya aprobado el miércoles por la Cámara de Representantes, fue aprobado por el Senado con 72 votos contra 13.
El paquete de ayuda, para paliar la crisis más grave desde la Gran Depresión de 1929, debe ser firmado por el presidente George W. Bush, quien, cambiando su postura, se declaró a favor y debería firmar pronto, declaró su Secretario de Finanzas.
Unos 300.000 millones de dólares de préstamos inmobiliarios serán garantizados por el Estado. Washington, AFP