Escotes y minis se lucen en la entrada de la “U” Al compás de diversos ritmos, las mujeres exhibieron sus atributos sin dejar ver más detalles. Los piropos llovían y ellas correspondían con sonrisas. El evento se desarrolló con demoras.
La coquetería de la mujer universitaria se robó ayer la atención del público. Las cortas faldas y los sensuales escotes le pusieron el toque femenino a la XXI Entrada Universitaria de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz.
Al compás de la música, morenas, tobas y caporalas lucieron sus atributos entre el vaivén de brillos y colores; y sin dejar ver más detalles, orgullosas bailaron y sonrieron a todo aquel que les regalaba un piropo.
“Las minifaldas y los escotes estuvieron siempre presentes, son atributos de la belleza femenina y le permiten coquetear más a la mujer”, afirmó Alejandra, miembro de la fraternidad Morenada de la carrera de Agronomía de la UMSA.
“Es la tendencia; cuando una va a reservar su traje, es lo que más se toma en cuenta”, complementó Jenny, del Sindicato de Trabajadores de la UMSA.
Así, las jóvenes estudiantes que optaron por llevar este tipo de vestimenta llamaron la atención, en especial de los varones.
El evento comenzó con retraso, y en algunos lugares la gente no se instaló en las graderías sino hasta pasado el mediodía. No obstante, miles de espectadores, acomodados en las graderías, se deleitaron con danzas como la diablada, el pujllay, llamerada, chacarera y otras autóctonas.
La demostración incluyó también a grupos de personas que no participaban antes.
“Son personas de diferentes edades y géneros; gente que vive en la calle, adultos, con diversidades sexuales y con capacidades alternativas que fueron excluidas antes y que hoy (ayer) participaron de esta entrada”, explicó Eloísa Molina, responsable del programa de formación y capacitación de la Fundación Inclusión en el Mundo (FIEM).
Por otro lado, alrededor de las 14.30, ya era posible advertir algunos excesos. Grupos de jóvenes ebrios pretendían rebasar los límites de seguridad; sin embargo, efectivos policiales se encargaron de resguardar el orden.
Las pausas entre danza y danza fueron aprovechadas por los comerciantes de comida, gorras, refrescos y cervezas, que ofertaban su mercadería a los asistentes. Lo que provocó algo de malestar fue el precio que se cobraba por el uso de las graderías. “Me están pidiendo 30 bolivianos por un lugar cerca al palco, eso es demasiado”, protestó un ciudadano.
Según el presidente de la Asociación de Conjuntos Folklóricos de la UMSA, Alfredo Arrascaita, danzas autóctonas del altiplano paceño fueron rescatadas en su esencia para presentarlas en la entrada; citó a los pacochis, quena quenas, challwa, chiriguanos y choquelas, danzas autóctonas del sector altiplánico de La Paz.
“Esta es una danza guerrera que viene desde los señoríos aymaras y sigue presente en la provincia Aroma, en la localidad de Humala”, explicó Antonio López, uno de los integrantes de la danza chiriguano. La comparsa estuvo compuesta por al menos 45 alumnos y egresados de Arqueología y Antropología. La entrada se prolongó hasta la noche.