La obra cultural desarrollada por Peter McFarren en los últimos 30 años ha motivado aprecio y admiración por su multifacético dinamismo, lo que seguramente fue reconocido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que, desde este mes, le encomendó desempeñar el alto cargo de director de su Fundación Cultural para América Latina y el Caribe, con sede en Washington.
La tarea que le asignó el BID es ejecutar en los países de la región obras culturales, para lo que contará con un fondo adecuado. En unos casos podrá realizar los que estén proyectados por ellos, o los que partan de iniciativas de nuestro compatriota.
McFarren nació en la ciudad de Sucre, donde su padre, de origen estadounidense, se desempeñaba como pastor metodista. Pero desde joven se ausentó del país, lo que le permitió trabajar en muchos otros y adquirir experiencias que, cuando retornó, a comienzos de los años 70, le sirvieron para ejecutar valiosos proyectos, siempre a su costo pues nunca recibió el aporte de institución o persona alguna.
Hacer un recuento de todo lo que hizo Peter McFarren sería muy extenso. Sólo cabría señalar que dejó en ejecución o ya concluidos numerosos museos.
Su labor en Bolivia, sin embargo, continuará, para lo que permanecerá en actividad la Fundación Quipus, que cuenta con sus propios directivos y miembros, entre ellos profesionales, artistas y escritores.
Escribió, asimismo, varios libros, en unos casos de su exclusiva autoría y, en otros, compartiéndola con más autores.
McFarren es también un profesional de la fotografía, por lo que con su aporte y el texto escrito por Mariano Baptista Gumucio, se editó un libro extraordinario, bajo el título de La fe viva, que está dedicado a las misiones jesuíticas en Bolivia.