El Perú recibe el 187 aniversario de su independencia en una situación que podría ser calificada como punto de inflexión en su desarrollo como sociedad.
En más de 80 meses consecutivos la economía peruana ha crecido a un porcentaje anual superior al 7%, índice que podría llegar al 10% el año en curso y el próximo. Más importante aún, la pobreza se ha reducido en más de cinco puntos entre los años 2006 y 2007, lo que significa que un millón de peruanos dejó tan lamentable condición.
Entre julio del 2006 y diciembre del 2007 se han creado más de 880.000 nuevos empleos. En el sector urbano de empresas con más de 10 trabajadores, el empleo creció más del 10% en mayo, completándose 71 meses continuos de crecimiento del empleo y consolidando el proceso de inclusión social y la lucha contra la pobreza.
Se podrían citar otros datos respecto de la evolución económica y social del Perú, pero lo más trascendente es comprobar que se ha generado un círculo virtuoso en términos de progreso social. La economía y el consumo crecen, los empresarios invierten más, el empleo se incrementa y el Estado dispone de más recursos para profundizar la inclusión social. Ello nos acerca a la meta de reducir la pobreza al 30% para el 2011, lo que representa una revolución social sin precedentes en la historia republicana del país.
A estos alentadores índices económicos y sociales se suma un sostenido fortalecimiento de la institucionalidad y la gobernabilidad democrática, en un contexto de permanente diálogo, concertación, negociación y participación de los distintos sectores políticos y civiles.
El Perú continúa siendo un país con graves problemas de pobreza y de marginalidad y con urgentes tareas en diferentes áreas. Sin embargo, parece haber encontrado una ruta hacia el crecimiento económico con inclusión social. En este difícil camino que aún nos queda por recorrer, los peruanos nos reencontramos hoy orgullosos con nuestras raíces andinas, que son nuestra carta de presentación ante una sociedad mundial cada vez más homogeneizada y estandarizada. Recuperamos también la autoestima y el orgullo de construir una identidad nacional que es el resultado del legado de nuestros ancestros andinos, enriquecido por los aportes de culturas traídas por las migraciones que recibimos de otras latitudes, todo lo cual ha convertido al Perú en el rico crisol de expresiones culturales que el año pasado atrajo más de dos millones de turistas.
Por estas razones, los peruanos recibimos este 28 de julio con optimismo, orgullo y confianza en el futuro de nuestra patria.
Desde el sólido basamento que representa nuestra común historia, geografía, lenguas, razas y entrañables afectos, así como nuestros permanentes intereses estratégicos en la región, los peruanos reiteramos nuestra muy profunda amistad y afecto por el noble pueblo boliviano, con el que siempre nos hemos sentido fraternalmente unidos.
*Fernando Rojas S. es embajador de Perú en Bolivia.
Cultura de la corrupción
En Bolivia hay una estrecha relación entre la economía y la política, no en el sentido de definición de políticas económicas, sino de una ley social
Todos son “iguales”
George Orwell satirizó al régimen comunista soviético en su novela Rebelión en la granja (1945) explicando la corrupción de ese régimen con la representación de un grupo de animales que, luego de sustituir a los humanos por un auto-gobierno