Los Juegos Olímpicos de Saint-Louis, en 1904, fueron otro fracaso y una demostración racista de organización por parte de un estado sudista. En esta ocasión participaron 689 deportistas de doce países, aunque la mayoría eran estadounidenses (625).
Los ´Anthropological Days´ o fiestas antropológicas, reservadas a los deportistas no blancos (negros, indios, etc.) , fueron una degradante manifestación de la más burda estética competitiva. Aún basados en estos conceptos absurdos, la organización elaboró una competición paralela reservada para negros, indios y orientales.
En las competiciones tradicionales, los americanos coparon 22 de las 24 pruebas disputadas. Por primera vez apareció el baloncesto, aunque fuera de programa. La doble y equívoca experiencia de San Louis y París, indujeron a Coubertin a intentar crear un organismo encargado de velar el sentido de la filosofía olímpica, lo que conduciría a la constitución de la Academia Olímpica Internacional. El héroe indiscutible de los Juegos fue Ray Ewry, apodado ´El hombre de goma´, que venció en salto de altura, longitud y triple salto. El verdadero mérito de Ewry radica en haber sido paralítico durante su infancia, y en haber superado su adversidad hasta llegar a ser triple campeón olímpico en dos ocasiones, pese al malestar que le tocó vivir. www.lukor.com