Los Juegos de la VII Olimpiada suponen la reanudación de la marcha olímpica tras la I Guerra Mundial, y resultaron muy austeros ya que Bélgica había sufrido de forma especial las dramáticas consecuencias del conflicto bélico sufrido en Europa.
Faltando a los principios fundamentales de la filosofía olímpica y en contra de la opinión de Coubertin, no fueron invitados Alemania, Austria, Turquía, Bulgaria ni Polonia. También fue excluida la Unión Soviética. Por primera vez se soltaron palomas como símbolo de la paz. Aparecieron la bandera y el juramento olímpicos.
La participación en Amberes marca un nuevo récord, al tomar parte 2.591 atletas pertenecientes a 29 países. España hizo su debut oficial enviando 67 deportistas de atletismo, tenis, natación, tiro, polo y fútbol. El éxito coronó la expedición obteniendo dos segundos puestos en las dos especialidades de deporte por equipos, y en la de fútbol surgió la leyenda de la ´furia española´ con la frase de Belauste ´Sabino, a mí el pelotón que los arrolló´.
La estrella de los Juegos Olímpicos fue el finlandés Paavo Nurmi, que ganó tres medallas de oro en 10.000 metros, y en cross-country, individual y por equipos. Fue toda una excepcional revelación durante el certamen.
Estos Juegos sirvieron para serenar el ambiente posbélico que se vivía. www.lukor.com