Los Juegos de Amsterdam vivieron la despedida oficial del barón de Coubertin y la llegada del conde Henri de Baillet-Latour como nuevo presidente del COI. Gracias a éste último, el deporte olímpico dio un giro de ciento ochenta grados, al admitir a las mujeres en varias de las pruebas de atletismo. Los novenos Juegos de la era moderna gozaron del apoyo del pueblo holandés, a pesar de su puritanismo.
En estos Juegos, la llama olímpica hizo su aparición por primera vez en la historia. Fue encendida en Olimpia y transportada a través de Grecia, Austria, Alemania y Holanda, como ´símbolo de la unión de la juventud del mundo´. Desde entonces, se ha convertido en elemento imprescindible en cada juego que se celebró.
En cuanto a los deportistas más destacados, el finlandés Paavo Nurmi se llevó a Finlandia su novena y última medalla de oro al imponerse en los 10.000 metros. En gimnasia, George Miez consiguió tres oros para el equipo suizo, al vencer en barra fija, en individual y por equipos. www.lukor.com