Doce años después de la última celebración de unos Juegos, con la Segunda Guerra Mundial de por medio, la Olimpiada volvió a nacer en la ciudad que había simbolizado la oposición al nazismo alemán: Londres.
Bajo un calor sofocante, casi 40 grados, el inglés John Francis pasó con la antorcha por delante de los abanderados de los países participantes. La llama llegó a Londres desde Grecia sin pasar por Alemania, que no fue invitada, al igual que Japón.
Israel, país recién nacido, participó por primera vez.
El estadounidense Robert Mathias se convirtió en el héroe de estos Juegos: ganó el decatlón, la prueba más dura, y estableció un nuevo récord mundial con tan sólo 17 años. La holandesa Francine Blankers-Koen, conocida como “la holandesa voladora”, igualó el récord de Jesse Owens: logró cuatro medallas de oro (100 y 200 metros, 80 metros vallas y el relevo 4 x 100 metros). www.lukor.com