El COI concedió los Juegos de la XVI Olimpiada a Melbourne, en un apretado concurso con Buenos Aires, que perdió por un solo voto. Los rectores del máximo organismo se sintieron atraídos por la idea de extender la sede olímpica a un continente que aún no había organizado Juegos.
Pero la llegada de problemas no se hizo esperar, y a la larga distancia se añadió la oposición del Gobierno australiano a permitir la entrada a caballos exentos de cumplir cuarentena.
Tras arduas discusiones, las pruebas de equitación se celebraron en Estocolmo, con un importante éxito durante su desarrollo deportivo.
Los Juegos debían iniciarse en Melbourne el 22 de noviembre de 1956, pero el 23 de octubre estalla en Budapest una revolución antiestalinista y liberadora de la tutela impuesta por Rusia.
La respuesta soviética llegó y el 4 de noviembre sus tanques atravesaban la frontera y aplastaban los aires que se respiraban en Hungría.
El drama húngaro en la antesala de los Juegos provocó reacciones internacionales que exigen del COI la expulsión de Rusia, pero su presidente se niega y varios países deciden no enviar atletas a los Juegos, como Suiza, Holanda y España.
Las decisiones oficiales privarán a los atletas españoles de estar presentes en Melbourne. El gimnasta Joaquín Blume, que había destacado en Helsinki, era la principal carta de medalla.
Egipto, Irak y Líbano renunciaron a participar a raíz de la guerra árabe-israelí luego de la nacionalización del Canal de Suez por parte del Gobierno nacional de Egipto.
El ruso Wladimir Kuts sorprendió con su doble victoria en 5.000 y 10.000 metros lisos, y un americano, Alfred Oerter, inicia con su triunfo en lanzamiento de disco una prodigiosa serie de victorias olímpicas. www.lukor.com