La decisión del COI otorgaba de nuevo a Alemania la organización de los Juegos de Múnich 1972. Sin embargo, el escaparate olímpico iba ser asaltado por facciones fanáticas deseosas de notoriedad, que dejaron un saldo de sangre y terror como espantoso testimonio.
El 5 de septiembre, un comando del Movimiento para la Liberación de Palestina invadió los aposentos del equipo israelí, matando a sus miembros.
Después de 34 horas de interrupción y una ceremonia fúnebre en el estadio olímpico, el presidente Brundage declaró: ´Los Juegos deben continuar´.
El amargo signo del 72 también tuvo sus fases de gloria competitiva: el nadador americano Mark Spitz, cumpliendo los pronósticos, se colgó del pecho siete medallas de oro, y la gimnasta soviética Olga Korbut acaparó los primeros puestos de la prueba. www.lukor.com