ontreal ofreció al festival olímpico el mayor complejo deportivo conocido, con un majestuoso estadio con capacidad para 70.000 espectadores, un gigantesco parking cubierto, el más grande del mundo y unos terrenos de competición protegidos de la nieve y el hielo por un enorme techo, sosteniéndose por una torre de 160 metros de altura.
No obstante, la figura de los Juegos sería Nadia Comanecci, ´la novia de Montreal´, niña rumana de 14 años, de rostro triste y figura esbelta, consiguió el insólito registro de siete dieces en la gimnasia.
La rumana había logrado un puntaje inédito e histórico en la historia de los juegos, tanto, que durante muchos años e incluso hasta su adolescencia, la prensa internacional la denominó la \'Niña 10\', por el puntaje y ejercicio perfecto que realizó.
Algunas delegaciones africanas solicitaron la exclusión de Nueva Zelanda por haber jugado un equipo de este país unos encuentros de rugby con conjuntos de Sudáfrica, país excluido del COI por su política racista.
El Comité Internacional no aceptó la exclusión y veinticuatro países africanos se retiraron de los Juegos Olímpicos, quedándose fuera destacados atletas de fama mundial como Akii Bua o el plusmarquista mundial de los 1.500, Filbert Bayi.
Sólo concurrieron 92 países. El corredor finlandés Lasse Viren, campeón en Múnich en 5.000 y 10.000 metros, repitió sus logros que cuatro años antes lo consagraron como el mejor de los juegos. www.lukor.com