El presidente Evo Morales ha planteado que en el referéndum revocatorio, los electores voten por la capitalización o la nacionalización, de lo que se desprende que la contienda deberá definir si se prefiere el libre mercado o la confiscación de las empresas privadas. En términos ideológicos, tendría que optarse por el liberalismo o el socialismo.
Cuando Morales habla de capitalización es de suponer que se refiere a la que se aplicó en los años 90. A su entender, como lo dijo en otras ocasiones, la capitalización, a la que identifica como manifestación del maligno ´neoliberalismo´, sostiene que fue una manera de despojar al país de sus riquezas naturales, con la venida al país de empresas transnacionales.
En rigor de verdad, el Gobierno y, en particular Morales, deberían por lo menos cambiar de discurso, o mejor aún callarse al respecto. Porque es precisamente por la capitalización de YPFB que ahora se llenan las manos con el dinero que reciben de las exportaciones del gas natural, que lo derrochan sin control alguno. De no haber habido el gas e incluso una producción marginal de petróleo, no hubiera sido posible ´nacionalizar´ nada el 1 de mayo de 2006. Tampoco se estaría en condiciones de decir que las reservas monetarias han llegado a más de 7.000 millones de dólares. Lo que pasa es que el gobierno del MAS, de manera inmerecida, tiene la fortuna de ser el mayor beneficiario de la capitalización y de la coyuntura internacional, en la que los precios del gas y de los productos que exporta Bolivia subieron espectacularmente.
La capitalización de 1996 alcanzó a cinco empresas estatales que languidecían por falta de inversiones; peor aún, algunas de ellas operaban en forma deficitaria. Salvo el LAB, cuya capitalización fue un fracaso, las otras cuatro (hidrocarburos, electricidad, telecomunicaciones y ferroviarias) generaron ingresos que, por su volumen, nunca los tuvo Bolivia. En 1995, un año antes de la capitalización, YPFB exportó valor de $us 141,8 millones. Con la capitalización, en el 2005 la expor- tación de las empresas petroleras fue de $us 1.427,5 millones. En el 2007 ha sido de $us 1.620,6 millones y en el primer semestre de este año de $us 1.544 millones.
En cuanto a las ´nacionalizaciones´, si bien en el caso del gas hubo un significativo aumento en los impuestos desde mayo del 2006, como contraparte dio lugar a la paralización de las inversiones. En 1998 estaban en perforación 65 pozos, en el 2007 se limitaron a tres. La producción continúa, pero quedó detenida en los 40 millones de metros cúbicos por día. De no haber habido la ´nacionalización´, que se redujo a la firma de nuevos contratos que no se cumplen, la producción actual habría sido de 70 millones mcd, con la que el ingreso pudo incrementarse con $us 3.000 millones más. Las otras empresas ´nacionalizadas´ plantearon demandas por $us 925 millones. Se creó todo un ministerio para atender los juicios. ¿Todo esto es lo mejor para el país?
*Alberto Zuazo N. es periodista.
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