Tránsito puede sancionar a dueños de puestos móviles Los choferes de los carritos pueden ser demandados e incluso llegar a la cárcel si atropellan y causan lesiones a la gente. Sólo en la ciudad se registraron 1.193 puestos móviles.
EN LA PÉREZ VELASCO • Una vendedora de jugos tiene estacionado su vehículo en media vía. No tiene placa.
“Una vez me he chocado con un taxi. Era mi culpa, no me he fijado”, contó R.P., quien tiene un puesto móvil de salteñas en la Pérez Velasco. “Más bien no me ha llevado (a Tránsito), sólo me ha reñido; pero mi vidrio (de su carrito) se ha roto”.
Lo que el taxista tal vez no sabía es que los dueños de esos vehículos, de dos y hasta cuatro llantas, pueden ser multados por el Organismo Operativo de Tránsito. Incluso pueden llegar a la cárcel por causar lesiones leves, graves y gravísimas.
Esos vehículos están tipificados en el Código de Tránsito como de tracción humana. Si incu- rren en una infracción, los dueños pueden ser sancionados como dicta la norma, dijo el jefe de la Unidad de Accidentes de Trán- sito, coronel Augusto Angulo.
El artículo 7 de la norma dice que esos vehículos “son los que se mueven arrastrados o empujados mediante la energía muscular de hombres o animales”.
Angulo indicó que hace tiempo los puestos móviles “portaban su placa de circulación, emanada por Tránsito. Pero, de un tiem- po a esta parte, no tienen identificación a no ser de la Alcaldía”.
El fiscal Milton Mendoza señaló que los propietarios o quienes conducen los puestos móviles pueden ir a parar a la cárcel si atropellan a algún peatón. Según el Código Penal, por el tipo de lesión causada, el castigo podría llegar hasta ocho años.
Por ejemplo, si la víctima tiene hasta 30 días de impedimento, el chofer del vehículo puede ser demandado por el delito de lesiones leves o graves y sentenciado hasta con cinco años de cárcel.
Mendoza dijo que si una persona es víctima de un atropello por parte de un puesto móvil, puede presentar “la denuncia en la Policía o en la Fiscalía. Luego se abre un proceso de investigación y si hay imputación (indicios de la presunta autoría), se abre un proceso (juicio)”.
Pero, explicó que también existe la posibilidad de que entre las dos partes lleguen a algún tipo de acuerdo o conciliación.
R.G. recordó que “en una manifestación había un carrito que vendía maníes y se apuró para cruzar la calle, antes de que la marcha lo alcance. El que manejaba estaba distraído y no vio a mi compañero, que voló hasta el piso. Al final la marcha pasó mientras ellos se peleaban”.
En La Paz, según el dossier estadístico de la Alcaldía, el año 2005 existían 1.193 puestos móviles registrados. 312 son microsnacks donde venden comida rápida como hamburguesas y salchipapas. Otros comercian con jugos de frutas, accesorios para el cabello, pilas, CD, DVD, etc.
“Un carrito que vendía calculadoras y relojes en la Comercio me golpeó en la parte de atrás de mi rodilla. Me lastimó, pero cuando le reclamé, la vendedora terminó riñéndome”, contó F.D.
Del otro lado de un carrito móvil también hay víctimas. H.Q. tiene su puesto de venta en la Tejada Sorzano; relató que “recién había hecho pintar mi carro de azul y un viernes lo dejé en la calle. Al día siguiente todo mi trabajo fue en vano porque apareció pintado con spray negro”.
Carritos “salchipaperos” vs. peatones
El yeso • “Cuando cruzaba la avenida Saavedra no lo vi venir. Todo pasó en un instante, mi pie quedó atascado abajo del carrito, de esos azules, que era empujado por dos sujetos. Estuve tres semanas con yeso, una con muletas y otra con bastón”. A.B.
Detrás del vehículo • “Mi casera guarda su carrito en la calle Los Andes, pero vende en la Baptista (zona Gran Poder). Su marido la va a recoger en su taxi y amarran el carrito detrás del auto para llevárselo. Una noche se desató y empezó a rodar hacia abajo. Ellos corrieron hasta que se chocó con la acera. Por suerte era de noche, sino...”. M.Ch.
Persiguiendo ladrones • “Vi que dos tipos le robaron al dueño de un carrito que estaba frente a Tránsito. Él sacó un cuchillo y empezó a correr detrás de ellos. Mientras perseguía a los ladrones, otros sujetos le robaron todo lo que quedaba de comida”. R.G.
El carrito desaparecido • “Siempre dejo mi carrito amarrado con cadenas, pero un día llegué a abrir mi snack en la avenida Busch y no había nada. Me asusté y lo primero que pensé fue en el ladrón. Corrí con mi marido unas cuatro cuadras y los vecinos me dijeron dónde estaba. Encontré a los ladrones empujando mi carrito”. H.Q.