La procesión de once Vírgenes, procedentes de diversos puntos de Bolivia y Brasil, abrió ayer las actividades de la festividad religiosa de Urkupiña en la ciudad cochabambina de Quillacollo.
Las imágenes de las once Advocaciones Marianas fueron recibidas en la parroquia de San Ildefonso con una multitudinaria celebración eucarística celebrada por monseñor Luis Sainz.
En su sermón, la autoridad eclesial exhortó a los gobernantes del país a respetar la identidad religiosa . “El 90 por ciento de los bolivianos es cristiano y de éste, el 80 por ciento, católico, por lo que pedimos a las autoridades que no saquen a Dios de la educación porque así nos quitan nuestra identidad”, expresó.
En el templo, la Virgen de Urkupiña como anfitriona recibió a sus similares de Fátima, Copacabana, del Carmen, del Rosario, de La Merced, del Socavón, Candelaria, Loreto, Cotoca y a la Virgen de la Aparecida que llegó por primera vez desde Brasil.
El viaje fue, en algunos casos, una travesía: la Virgen del Socavón, que llegó de Oruro, tuvo que atravesar bloqueos. “Vinimos en vehículo cuidando a la Virgen, pero nos encontramos con bloqueos, así que tuvimos que atravesar tramos con ella a hombros y a pie”, dijo uno de los peregrinos que acompañó a la imagen.
Las patronas de Beni y Pando viajaron por primera vez a Quillacollo y según el padre Julio, encargado de las advocaciones, “es una alegría poder participar en la fiesta que nos une y hoy más que nunca es una integración de la fe”. Redacción Cochabamba