El embajador de Perú, Fernando Rojas Samanez, y su esposa, Odette Zamalloa de Rojas, ofrecieron una recepción en ocasión de la celebración del 187 Aniversario de la Independencia Nacional de su país.
En su discurso, el embajador destacó el buen estado por el que atraviesa la economía peruana, al que calificó de “punto de inflexión” para el desarrollo nacional. Recordó que su país ha crecido por encima del 7% anual por más de 80 meses consecutivos, y que redujo la pobreza en un 5%, lo que significa que un millón de peruanos han dejado de ser pobres.
Añadió que entre julio del 2006 y diciembre del 2007 se crearon más de 880.000 nuevos empleos y el empleo formal de las empresas privadas que cuentan con más de 10 trabajadores en el Perú urbano, creció más del 10% en el pasado mes de mayo, siendo éste el mes 71 de continuo crecimiento del empleo.
“Desde el sólido basamento que representa nuestra común historia, geografía, lenguas, razas y entrañables afectos, así como nuestros permanentes intereses estratégicos en la región, los peruanos reiteramos nuestra profunda amistad y afecto por el noble pueblo boliviano, con el cual siempre nos hemos sentido fraternalmente unidos”, agregó el anfitrión.
En el encuentro, los invitados degustaron de la gastronomía tradicional del Perú, desde la emblemática hojarasca de ají de gallina hasta el suspiro a la limeña y las tejas de Ica, pasando por un cóctel de pulpo al olivo y de su infaltable bebida típica, pisco sour.
La recepción fue amenizada por la banda de músicos de la Fuerza Naval Boliviana y por el grupo folklórico Imperio del Sol, que se trasladó especialmente desde el Cusco.