El boliviano con cáncer terminal vuelve de España David Carlos Zapata Garnica es un inmigrante ilegal en España. Debido a su padecimiento y a que su esposa también enfermó, la pareja deseó volver a Bolivia. Ambos perdieron su empleo.
EN EL HOSPITAL DE MADRID • La imagen muestra a David Zapata junto a su esposa Maruja en una pieza del hospital Clínico de la ciudad de Madrid, donde ambos vivieron de ilegales.
Tras días de incertidumbre y zozobra, David Carlos Zapata Garnica, el boliviano ilegal en España que padece cáncer y a quien no le permitían abordar una aeronave para regresar al país, arribará esta noche a Cochabamba, junto a su esposa Maruja Arias Quiroga.
El caso de David Carlos se hizo público tras una publicación que realizó ayer el diario español El País. En la nota, se describen los problemas que el boliviano atravesó hasta ayer para regresar a Bolivia, debido a que AeroSur y Air Comet le impedían abordar un avión si no cumplía con ciertos requisitos, debido a su delicado estado de salud.
Dardo Flores, jefe de Comunicación de AeroSur en el país, informó anoche que la pareja parte hoy de Madrid y que llegará al aeropuerto de Cochabamba cerca de las 21.30, debido a que “ya cumplió con todos los requisitos que se exigen” en estos casos.
Flores agregó que la publicación del diario español “faltó a la verdad”, porque Zapata requería “un certificado médico que indique que el señor puede volar por 12 horas continuas y que especifique el tipo de equipamiento y tratamiento que necesita”.
“El personal sólo cumplió con solicitar el certificado, como corresponde”, indicó Flores.
A continuación, La Razón desarrolla parte del artículo publicado ayer por El País.
“El sueño español —si ser inmigrante ilegal a 8.700 kilómetros de casa y dejar atrás a tres hijos puede llamarse sueño— se ha convertido en una pesadilla para David Carlos Zapata Garnica y Maruja Arias Quiroga.
Este matrimonio boliviano abandonó toda esperanza de prosperar en España, y sólo quiere volver a Cochabamba para que él, que tiene un cáncer de pleura y huesos con posible metástasis a otros órganos, pase el tiempo que le quede con sus hijos.
Con los últimos ahorros y la ayuda de la familia, lo tienen todo preparado: los dos billetes de avión (más de 3.700 dólares) que les deben llevar de Madrid a Bolivia. Pero la compañía AeroSur, que gestiona comercialmente este vuelo para Air Comet, incumpliendo la normativa, se niega a que embarquen. A él, le exige que presente un certificado médico en el que se garantice que no va a morir durante el trayecto.
La aerolínea argumenta que el viaje \'puede ser perjudicial\' para David Carlos y para la seguridad del vuelo. Pero él sólo ve que el tiempo pasa, que aún está bien (sólo necesita oxígeno y calmantes suaves), y que ya no tienen \'nada que hacer en España\'.
De nada sirvió el certificado médico que indica que el hombre \'permanece estable\' y que, \'con la ayuda de oxígeno\', se mantiene con un \'94% de saturación\', muy cerca del 100% ideal. Así lo afirma su médico, José Contreras, en un documento que la familia presentó a la compañía. La negativa fue rotunda. AeroSur lo justificaba así inicialmente: \'El oxígeno puede suponer un problema de seguridad\'. Cuando se recordó a su portavoz que ésa no es la reglamentación, añadió como inconveniente la posibilidad de que el pasajero muera durante el vuelo.
El hecho de que David Carlos necesite oxígeno no debe suponer ningún obstáculo para volar, confirma Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA). La normativa permite llevar bombonas u otros medicamentos si un médico los prescribe. Es más, muchas veces la propia aerolínea facilita las botellas (de oxígeno). Según AENA, debe ser el médico quien valore su salud y determine si puede volar. Esta decisión no debe ser tomada nunca por la compañía.
AeroSur se escuda en que Air Comet exige un certificado médico que diga que el hombre \'no va a morirse en el vuelo\'.
En Air Comet niegan que éste sea el problema. \'Cumplimos rigurosamente la normativa europea. Estamos verificando aún los certificados del viajero y hay que tener en cuenta que el oxígeno se puede considerar, además de medicina, una mercancía peligrosa\', aseguró un portavoz. AeroSur, sin embargo, añade que el viajero precisa un certificado médico que especifique qué precisa para soportar 12 horas de vuelo. De momento, ninguno de los documentos que David Carlos presentó, los que dicen que él sólo necesita Nolotil y oxígeno, les sirven.
Las compañías se pasan la patata caliente. A última hora de la noche (del lunes) matizaron su decisión y aseguraron que todavía no está del todo tomada.
Mientras tanto, la pareja espera en el hospital Clínico de Madrid. \'No tenemos dinero ni para alquilar una habitación, y mi señora lleva un mes durmiendo en el sillón para los acompañantes\', afirma el hombre. Por la noche, comparten la cena que el paciente recibe en el hospital. \'Yo me tomo la sopa primero, y con lo que dejo cena ella\'.
Y, mientras tanto, aguardan. \'Estoy desesperado\', dice él. El próximo vuelo para Cochabamba de AeroSur sale, teóricamente, mañana (ayer). Pero ya no confían en que nadie les ayude. \'Lo hemos intentado todo. No queremos dinero; los billetes ya los hemos pagado\'.
La decisión de volver a Bolivia la tomaron en mayo, cuando ella sufrió una hemorragia cerebral que dejó secuelas que le impiden trabajar como limpiadora, la labor que, sin papeles, había conseguido. Él estaba empleado en la construcción, tras haber dejado su trabajo en una empresa de telecomunicaciones en Cochabamba. Ahora sólo quieren volver para estar con su familia. Al menos, los hijos no han tenido que dejar de estudiar”.
LA SITUACIÓN DE LA PAREJA
Los hijos • La pareja tiene tres hijos. Los mayores, de 20 y 19 años, estudian ingeniería petrolífera y electrónica. La pequeña, de siete, está en el colegio.
La familia en Bolivia • Durante el año y medio que su padre lleva en España, y los dos que emigró su madre, los tres hijos están a cargo de otros familiares.
Sin apoyo • El matrimonio esperaba alguna presión de su embajada para que la compañía aérea les admita. “Les hemos pedido que intercedan, pero nada”.
Versión oficial • El País intentó hablar con la embajada el lunes y el Consulado de Bolivia en Madrid, pero a las 19.00 no había nadie que atendiera el teléfono.
“No tenemos dinero ni para alquilar una habitación, y mi señora lleva un mes durmiendo en el sillón para acompañantes”.