La municipalización del país, como una profundización de la descentralización, no ha tomado en cuenta criterios de distribución territorial ni de población, y consecuentemente de recursos, ya que se basó en la división política existente con muy pocos cambios.
Sin embargo, los gobiernos municipales han logrado tener una legitimación tal, que se constituyen en el referente estatal de mayor importancia para el desarrollo, especialmente en el área rural. Por esta razón, surge la necesidad de fortalecer las capacidades locales para que su accionar ya no se limite a satisfacer las necesidades básicas. Esto se ha realizado en los primeros años de su creación y en la actualidad corresponde orientar la inversión pública hacia el sector productivo.
La mayoría de los municipios rurales del país han avanzado mucho en desarrollo humano; no obstante, aún no han conseguido movilizar su aparato productivo, más al contrario, muestran tasas de crecimiento poblacional negativo. Este aspecto tiende a reducir las posibilidades de progreso económico, pues al reducirse la mano de obra se hace más difícil la explotación de los recursos naturales disponibles.
Según un informe del Servicio de Información y Análisis de la Gestión Municipal (SIAM), entre los años 1994 y 2007 la inversión pública municipal llegó a 5.572 millones de dólares, representando más del 40 por ciento de la inversión pública estatal. De esta gran inversión, sólo el ocho por ciento se orientó a financiar proyectos y actividades de desarrollo económico local, es decir, de apoyo al sector productivo. Esto se debe a muchos factores, pero lo que sí es evidente es que se debe reorientar la inversión pública municipal y fortalecer el aparato productivo, ya que la inversión privada se encuentra sólo ahí donde el mercado le brinda las mejores condiciones para la reproducción del capital.
Podemos decir que las condiciones necesarias están dadas, pero no son suficientes para el desarrollo, sobre todo local.
Éste es el desafío que se debe afrontar de aquí en adelante, teniendo como horizonte el desarrollo del país. De lo contrario, estaríamos condenándonos a profundizar el subdesarrollo y frenar todas las aspiraciones de millones de bolivianos.
*Karina Moreno es economista.
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