Al término de su misión en Bolivia, el embajador de España, Juan Francisco Montalbán, y su esposa, Pilar Rubí, ofrecieron un cóctel en el salón El Arcángel de la ciudad de La Paz.
Cientos de amigos, colegas, funcionarios de la embajada, diplomáticos, políticos, autoridades del Gobierno, entre otros, se sumaron al encuentro para despedir a Montalbán tras cumplir cuatro años como diplomático en el país.
Con una sonrisa y muy emocionado, el embajador se dirigió al auditorio al que impactó con un emotivo y sincero discurso mostrando el cariño que siente por Bolivia.
“Aludo siempre a la palabra intensidad, que creo es la que mejor define los años que hemos pasado aquí. Sé que han sido bien complicados para este país que sorpresivamente busca un fondo estable y de prosperidad para el futuro. Mi réplica, mi comentario siempre va a ser el mismo a los gobiernos, a la sociedad civil y a la oposición. Sepan que si en algo los amigos españoles podemos contribuir estamos permanentemente dispuestos a ello”.
El anfitrión, recordando las palabras de un amigo suyo expresó: “No es el conflicto lo que caracteriza a este país, sino el ánimo de fraternidad, la melancolía de su gente”. A lo que agregó: “Creo que la melancolía, esa aflicción del alma, es la más perdurable, es la que nos une a los pueblos latinos, la que nos hace ser poetas, artistas y también políticos”.
Durante su estadía, Montalbán encontró a su esposa María Pilar Rubí. “Ella me trasladó el amor por su tierra, por ese oriente que tan bien conoce”.
El anfitrión agradecido por todo el apoyo se despidió de sus invitados. “Me llevo miles de recuerdos en el corazón. Tengo familia boliviana, tengo un pie aquí y quiero decirles a todos ustedes españoles, bolivianos y de tantas nacionalidades que hoy nos acompañan, que tienen en mi esposa y en mí unos amigos permanentes”.