Cuál puede ser el propósito de un referéndum en un país donde su Presidente no puede cumplir con el anual deber constitucional de rendir cuentas al Congreso Nacional? ¿Qué puede arreglar una convocatoria popular referendaria si el Jefe de Estado no puede recibir a sus homólogos en el país que supuestamente gobierna? ¿Cuál puede ser el grado de confianza ciudadana en unas instancias electorales que se disputan por los elementales porcentajes revocatorios? A todas luces, parece una extravagante ingenuidad que mediante un referéndum se pueda recuperar la gobernabilidad perdida en Bolivia y menos aún saldar las enormes diferencias que separan a las partes, y ni qué decir de recuperar esa confianza mínima necesaria para que los enfrentados piensen remotamente en sentarse a negociar. ¡Se le ha dejado tomar demasiado cuerpo a la intolerancia y ahora la situación parece inmanejable!
No me cabe la menor duda de que, realizado o no el referéndum, el lunes será un muy penoso despertar para todos los bolivianos, sumidos en una resaca al realizar que han desperdiciado la oportunidad de apelar a los sanos mecanismos que ofrece la democracia para dirimir conflictos.
¡Que salgan unos y se queden otros no va a variar un ápice el problema de fondo, ni menos aún desbloquear el conflicto! Será entonces cuando todos verán que se quedaron solos frente a la violencia; porque el problema radica en que todos en Bolivia, activa o pasivamente, han lanzado sus instituciones a la hoguera, sin reemplazarlas o, peor aún, pretendiendo suplirlas por unas que favorecen a unos y perjudican a los otros, y las que todavía quedan en pie están excesivamente debilitadas: ¿Quién va a respetar esas reglas de juego cuando todos las patean?
El desconocimiento de la ley, cuando se muestra como una virtud o un desafío, provoca una epidemia violenta que a todos contagia y por esta vía se destruye la nación, se causan muertes, se producen secesiones y se llega al caos, del que nunca se sabe cuándo se saldrá.
Bolivia clama por ayuda internacional parar reencontrar el rumbo extraviado, pero lamentablemente la OEA sigue dando muestras de su enorme inutilidad y espíritu subalterno, y las otras ´ayudas´ internacionales, como las del Gobierno venezolano, sólo atizan la polarización.
Sin embargo, la oportunidad es brillante para pensar en la posibilidad de encontrar un mediador aceptable para las dos partes, quienes seguramente lo verán de muy buenos ojos porque saben que la situación está bloqueada.
Debería ser una fuerte personalidad, sin las ataduras ni compromisos sino con su propia conciencia, que sepa ayudar a encontrar caminos y, sobre todo, que tenga la autoridad necesaria para ´recomendar con insistencia´ a las partes cuando las posiciones se vuelvan intransigentes.
Personalidades como los ex presidentes de Brasil Fernando Henrique Cardoso, del Gobierno español Felipe González, o del Uruguay Julio María Sanguinetti, entre otros, pudieran cumplir con extraordinario acierto estas funciones. Queda solamente apelar a la razón o a la conveniencia para que los actores de la crisis boliviana den un paso al frente en la vía de la sensatez y evitar lo que está en nuestras mentes.
*Francisco Nieto G. es profesor.
Tan lejos y tan cerca
El domingo aparece como un día muy lejano, porque la incertidumbre es el signo crucial de esta coyuntura y el síntoma de una crisis que tiene contornos más graves que los vividos en los primeros años de la transición democrática.
Entre táctica y estrategia
Todas las acciones, en política, tienen significado, por estúpidas que parezcan. De algún modo, llevan a alguna parte o terminan en algo, aunque no sea precisamente hacia donde y como quieren los actores.
Reflexiones a los compatriotas
Revisando pasajes de las payasadas del revocatorio e imaginando otros, froté hojas de sardonia en la cara, para deformar mi adusto semblante en mueca de risa, llorosa por dentro.
La existencia de la Patria está en peligro
Hoy, cuando la insensatez política ha roto el Estado de derecho y ha puesto a nuestra amada Bolivia en riesgo de fragmentación, rindo mi homenaje a la Patria y a mis FFAA como el último bastión de unidad nacional.