En el desfile sólo flameó una bandera, la tricolor SEGURIDAD • En su desfile, las FFAA cuidaron que sólo se vea la tricolor. Además, la seguridad para el Presidente fue muy rigurosa.
Un estricto operativo montado por las Fuerzas Armadas (FFAA), tanto para proteger al presidente Evo Morales y a las autoridades asistentes, como para impedir que los sectores sociales que participaron en el acto marchen con nada más que la tricolor nacional, fueron el marco y vistieron de rojo, amarillo y verde el 183 aniversario de la institución.
La avenida Mariscal Santa Cruz (ex Beijing) fue cercada por la Policía Militar noche antes del evento. Los efectivos, desde muy temprano, controlaron el ingreso hacia el palco. Exigieron credenciales a periodistas. Funcionarios militares y del Gobierno implementaron puntos de seguridad en las cuatro esquinas del palco, con uniformados que vigilaron celosamente el sitio.
El mandatario Morales llegó al lugar a las 9.15. Como no había pasado en años anteriores, una compañía de jinetes lo acompañó en la revista de protocolo.
Al iniciar el acto de homenaje, el capellán de las FFAA, Gonzalo del Castillo, dio un mensaje que sorprendió. Pidió a Dios, “padre de los ejércitos, ser escudo frente a la incertidumbre, la muerte, los heridos e intolerancia, descalificaciones, desconfianzas, intereses egoístas, crisis de institucionalidad que empobrecen nuestro ser de bolivianos”.
Tras la Jura de la Bandera y la imposición de condecoraciones se procedió a la desconcentración y desfile de parada. Los pueblos indígenas pasaron con sus vestimentas y empuñando solamente la bandera nacional.
Sin embargo, esto no fue un hecho voluntario, sino el resultado del control que realizaron efectivos militares en la concentración del desfile, donde decomisaron las wiphalas y otras banderas que no eran la tricolor.
Los uniformados, en algunos casos, instaron a los portadores a guardarlas. Sólo el dirigente campesino Isaac Ávalos desfiló con una wiphala. Aymaras, quechuas y guaraníes marcharon acompañados por sus autoridades municipales. Con paso marcial, al compás de bandas militares, bombos y zampoñas saludaron a la institución castrense con el sonido de pututus.
Algunas autoridades campesinas empuñaron bastones de mando adornados con flores y uvas. Las comunidades del oriente mostraron lanzas y flechas, mientras que los vallunos enseñaron la fortaleza productiva con cántaros en la mano, azadones y cestas de verdura.
Los cocaleros sorprendieron porque aparecieron impecablemente uniformados con camisas azul pastel y pantalones negros.
Los aviones acompañaron el paso de las unidades y provocaron la admiración y deleite de los asistentes. Alrededor de 8.000 uniformados participaron del evento en el que se destacó la presencia de grupos de élite de las fuerzas. Redacción Cochabamba