Desde hace dos años y medio el Gobierno de Bolivia y sus seguidores mayormente residentes del occidente del país hablan del ´cambio´, pero nadie explica de qué ´cambio´ se trata ni hacia dónde quiere llevarnos.
S.E. habla de invalidar la empresa privada; otros allegados suyos repiten que esa empresa debe permanecer. Sigue habiendo los que vociferan que la inversión es necesaria, pero no especifican qué inversión ni menos qué esquema jurídico la garantizaría, sobre todo si se quiere inversión en escala y sostenible.
Recientemente, S.E. se declaró alma y cuerpo de la ley y que todo lo anterior había que modificarlo de acuerdo con lo que él dictase. Él demuele verbalmente a EEUU mientras por detrás le pide concesiones. Hay ministros que recurren a la palabra ´democracia´ mientras ésta sirva sus intereses politiqueros, que están más confusos que nunca. En tanto, los desórdenes en este pobre país se multiplican. Todos sabemos que el referéndum revocatorio no arreglará nada porque las soluciones no van por ahí.
Los ´intelectuales´ más doctrinarios, seguidores de lo que llaman el socialismo del siglo XXI, usan frases como ´fuerzas nuevas´, ´procesos de liberación´, ´transformaciones sociales perdurables´, ´revolución de avanzada´, ´estrategias oportunas´, ´materialización continental de la segunda independencia´, ´triunfo mediante el voto y los demás instrumentos de acceso al poder político´, ¿será el encarcelamiento de disidentes, como ha ocurrido en Cuba durante medio siglo?, etc.
La verdad es que se trata de motetes y hasta denuestos que ofenden por lo trillados y recogidos de las pugnas de las épocas de lucha de clases que desde 1848 han inundado el planeta para llegar a la revolución rusa y otras, y cuyo fracaso ha puesto en tela de juicio semejante cantidad de dichos y diretes cuyo peso verbal, por lo visto, ha tomado renovado vuelo, excepto que hoy los problemas son más complejos por lo globalizados y por lo intrincados en grados que prácticamente todas las ciencias están intentando digerir, sobre todo las socioeconómicas que son las que posiblemente tengan que ver con el ´cambio´ que preconizan los ´intelectuales´ extranjeros que manipulan a S.E.
Hay los que dicen que la Constitución espuria de Oruro es la base del cambio. El problema es que más de medio país no la acepta porque es vaga, hecha por extranjeros y socialistas que buscan, entre otros desaciertos, reemplazar la empresa privada grande, mediana, y chica con la empresa única del Estado donde todo el poder lo tengan S.E. y unos cuantos nacionales y extranjeros que buscan ¡hasta constitucionalmente! perpetuarse en él.
Al respecto, algunos de nosotros creemos que es mejor pugnar con una tras otra empresa privada grande que pague los impuestos de ley y compense debidamente a sus trabajadores, a que un grupo apellidado Estado tenga todo el poder y diga a todos lo que tenemos que hacer, cómo y por cuánto tiempo.
Muchos apoyaríamos a S.E. si aprendiera (nadie de su séquito le va a enseñar) que es mucho mejor que un Estado empresario compita con una empresa privada capitalizada, pujante y múltiple (casos Brasil, México, España, Italia, Francia, los países escandinavos y docenas más, todos relativamente prósperos), a que ese Estado intente hacer todo lo que hacen esas compañías en conjunto. Señor Presidente, no hay país donde lo hayan podido hacer. Entonces, ¿qué o quién hace pensar a usted que un país débil y necesitado de escuelas primarias como Bolivia (Orinoca en un buen ejemplo de necesidad) ha de tener éxito siguiendo el ´socialismo del siglo XXI´ que nadie entiende porque nadie lo ha explicado? ¿No será que no le conviene a Ud. explicarlo?
Las economías mixtas que han triunfado, o sea donde la mayoría de los trabajadores han conseguido, han comprobado repetidamente su primacía sobre las economías estatales totalitarias (caso Unión Soviética, Cuba, Corea del Norte, y desde luego China).
S.E. debe abrir los ojos y escuchar opiniones de ambos lados. Su pregunta debería ser: a ver, fulano intelectual socialista a la siglo 21, justifique usted empíricamente, en base a qué proceso histórico exitoso de los últimos cien años debemos nosotros proceder con la estatización de las empresas que trabajan en Bolivia. También debería preguntar a uno o más intelectuales bolivianos que no hayan sido parte de ningún gobierno anterior, por qué y en base a qué argumentos empíricos debemos justificar económica y políticamente la continuidad de la empresa privada legalmente establecida en Bolivia. Aseguro a S.E. que resultará favorecido de ese intercambio que, dicho sea de paso, equivaldrá a suplantar las repetidas ´negociaciones´ inconducentes que ha tenido con las prefecturas.
La actitud suya hasta el momento ha sido imponer un cambio intransigente y dictatorial, dos elementos que en Bolivia han pasado de moda por inoperantes. ¿Para qué insiste usted en seguir por ese camino cuando, de persistir, los que más sufrirán serán los pobres?
*Jorge V. Ordenes L. es economista y educador.
El hombre y la ley
No tengo la presunción de que esta columna altere el resultado del referéndum de mañana; de hecho, ni los muertos mineros ni las aventuradas reformas de la ley de pensiones lo podrán, así que también yo "le meto no más".
Ausencia de Estado de derecho
Quién, quiénes aceptan la norma y la siguen? ¿Quiénes aceptan las leyes y las respetan en nuestro país? Por el contrario, hemos entrado al torbellino del vale todo, al total irrespeto y violación de la ley y la Constitución Política del Estado.
Preocupación entre los vecinos
La continua crisis institucional boliviana genera mucha preocupación en los países vecinos y no se descarta algún tipo de intervención política para abrir espacio a una solución negociada entre el gobierno del presidente Evo Morales y los dirigentes de la oposición.
Que no se equivoque el Presidente
Que no se equivoque el Presidente creyendo que la votación que logrará mañana será eterna. Él, como político, tiene que saber que el voto es tremendamente ingrato, y que el voto de El Alto es más todavía, es peligrosamente volátil.