A la semana, la Dirección de Prevención y Robo de Vehículos (Diprove) atiende al menos tres casos de robo de guiñadores, retrovisores y stops de vehículos particulares. Según el jefe departamental de la repartición policial, José Heredia, la mayoría de estos casos no serían denunciados.
En un recorrido realizado por este medio por calles de la zona sur, en el barrio de San Miguel, las personas que lavan autos confirmaron esta situación. Según uno de ellos, las quejas de este tipo de robos “son frecuentes. Nosotros vemos los autos, y hay muchos que ya no tienen stops”.
“Se han venido dando el robo de este tipo de accesorios. Son indigentes que al pasar se roban un espejo, otros que con desarmador, sacan los stops y guiñadores”, sostuvo el coronel Heredia.
Según el jefe policial, un retrovisor de un vehículo Mitsubishi, podría llegar a costar en el mercado negro hasta 400 bolivianos.
“Es simple robarse un espejo, hasta se lo puede romper. Llevarse un stop o un guiñador no le toma al delincuente más de tres minutos, sólo se necesita un destornillador, por eso siempre les aconsejamos sellar al tornillo por encima con algún pegamento de cañerías”, explicó Heredia.
Este medio consultó a mecánicos sobre las medidas de seguridad para evitar este tipo de robos, según confirmaron los expertos, la mejor opción son las “rejillas”.
“Se trata de poner una rejilla a los stops y a los guiñadores, eso protege de alguna forma estas partes y hace difícil su extracción”, señaló uno de ellos. Este trabajo costaría de 100 a 400 bolivianos, depende del vehículo.
Otra opción, según otro experto, es colocar “sunchos” a los guiñadores, y para los stops, poner rejillas las más estéticas posibles.
“El suncho es un fierro que atraviesa al guiñador, si no se abre el auto, no se los saca”, expresó.