Georgia decreta la ley marcial ante la agresión militar de Rusia El Parlamento georgiano aprobó el “estado de guerra” por 15 días. Los ataques continuaron ayer. Tiflis abrió fuego contra la capital de Osetia del Sur; aviones rusos bombardearon una ciudad al norte de Georgia y un puerto
DESOLACIÓN EN EL NORTE • Ciudadanos georgianos observan un edificio destrozado tras un bombardeo en la ciudad de Gori. Georgia atribuye ese ataque a aviones militares rusos.
Georgia decretó ayer la ley marcial en el país ante la proporción que está tomando su pulso bélico con las fuerzas militares rusas en Osetia del Sur y que parece extenderse a otros territorios georgianos, en particular la región independentista de Abjasia.
Los separatistas de Abjasia iniciaron una operación militar para expulsar a las tropas georgianas de los desfiladeros de Kodori, único sector de la región que escapa a su control, anunció el “presidente” abjasio Serguei Bagapch. “La aviación rusa está en estos momentos bombardeando las aldeas de Sakeni y Baja Kvapchara”, dos localidades abjasias cercanas a estos desfiladeros, aseguró por su parte la televisión pública georgiana. Tiflis confirmó posteriormente el ataque ruso en la zona.
Ante una situación que parece desbordarse con el paso de los horas, el presidente georgiano, Mijail Saakashvili, declaró haber firmado “un decreto sobre el estado de guerra”, que equivale a la instauración de la ley marcial, que el parlamento georgiano aprobó posteriormente para un período de 15 días. “Georgia se encuentra en un estado de agresión militar total: por la marina y la aviación rusas, con operaciones a gran escala sobre el terreno”, denunció Saakashvili.
Pese a ello, Rusia aseguró que no quiere la guerra con Georgia, sino restaurar el orden en vigor en Osetia del Sur antes del estallido del conflicto, declaró el canciller ruso, Sergei Lavrov, a la corporación británica BBC.
Desde la ofensiva georgiana lanzada el jueves por la noche, la situación permanece confusa en la capital de esta república separatista, Tsjinvali. El ejército ruso anunció ayer haber “liberado completamente” Tsjinvali, tras enviar tanques y tropas. Pero Tiflis seguía defendiendo que mantenía el control sobre la capital.
Así, la artillería georgiana volvió a abrir fuego a media jornada contra Tsjinvali, anunció la agencia rusa Interfax. Al tiempo que el conflicto arreciaba y el número de muertos aumentaba, aviones militares rusos bombardearon Gori, en el norte de Georgia, matando a civiles y destruyendo varios inmuebles, según la televisión pública georgiana.
Rusia “devastó” igualmente el puerto de Poti sobre el mar Negro, una infraestructura “clave para el transporte de recursos energéticos del mar Caspio, cercana al oleoducto Baku-Supsa y al terminal petrolero de Supsa”, aseguró el Ministerio georgiano de Relaciones Exteriores.
Moscú, que confirmó la pérdida de dos aviones de combate, desmintió que sus aparatos hubieran atacado “poblaciones civiles en Georgia”, contrariamente a las acusaciones de Tiflis.
Mil seiscientas personas habrían muerto en Tsjinvali desde el inicio de la ofensiva georgiana, según el gobierno de Osetia. Los georgianos desmintieron tal cifra —una “mentira flagrante” en palabras de su presidente— y anunciaron que derribaron 10 aviones y 30 tanques rusos.
Unos 2.000 militares georgianos desplegados en Irak retornarán a su país en un plazo máximo de tres días, aseguró su comandante, Bondo Maisuradze. Gori (Georgia), AFP
ANTECEDENTES
Historia: La región fue conquistada por las tropas zaristas en el siglo XVIII. Osetia estaba reconocida como región autónoma. En medio de las luchas de la agonizante Unión Soviética, en Moscú los sectores conservadores instigaron movimientos secesionistas en las repúblicas proclives a la independencia, como Georgia.
Tensión: En los 90 empiezan los enfrentamientos entre osetas y georgianos, con una guerra civil de por medio. En 1992, la población vota en un referéndum a favor de la secesión. En los últimos 15 años, la zona ha sido un peñón de separatismo y contrabando alentado y financiado por Rusia.