Esposas, hermanas e hijas de 200 migrantes bolivianos que fueron a Rusia para trabajar, están movilizadas para exigir el retorno de sus seres queridos, quienes pasan penurias en ese país.
Alrededor de 60 mujeres denunciaron el encierro de unas 200 personas que viajaron con la esperanza y promesa de ganar dinero, tener trabajo seguro y mejorar su calidad de vida, y que hoy se sienten engañados y sin posibilidades de regresar a Bolivia.
Uno de los afectados es Rubén García, que pagó $us 5.500 a René Canelas, supuesto director de la empresa Sidembol, para ir a trabajar a Rusia como albañil. Al llegar allá, descubrió que la compañía no existe. “Estamos encarcelados, sin comer, sin colchones para dormir. Estamos durmiendo en el suelo, no hay trabajo, nos quieren pagar $us 20 cuando la comida cuesta 25. René Canelas no vive aquí y nos han traído con engaños”. García se contactó con su esposa y le pidió hacer lo posible para lograr su retorno.
En los últimos meses, Canelas reclutó varones con habilidades en la construcción. Magdalena de García, esposa de Rubén, dijo que les prometieron un sueldo de $us 2.000, comida y vivienda.
Magdalena de García explicó que las 60 mujeres están movilizadas desde hace dos semanas.
Hoy partiría otro grupo de inmigrantes. “Salen a Rusia a las 6.45 en vuelo de AeroSur; nosotros vamos a estar allá desde las cinco de la madrugada para impedir que viajen”. Redacción Cochabamba