Un cubilete y cinco dados crean senas, quinas, cuadras o una grande para ser el pasatiempo más popular de Bolivia.
Texto: Jorge Quispe Fotos: Pedro Laguna
Mil dólares están en juego en el último tiro. La mano izquierda de Alberto Valdez Laguna (42 años) agita un cubilete con cinco dados. Dos jugadas grandes son sus credenciales en la final de la Copa Paceña de Cacho en el salón del Club Japonés de la ciudad de La Paz.
Las miradas ansiosas de Freddy Alvarado Marañón (53) y Fernando Arzabe Ivad (55), del equipo Los Tigres, y de unas 100 personas se posan en la mesa. Durante tres horas de juego, Valdez y su compañero Frank Suntura (33), de Los Inmortales, desafiaron al azar y a sus rivales que cayeron uno a uno, pero en esta especialidad, aquello en ocasiones no siempre es suficiente.
“En el cacho interviene un 80 por ciento de suerte y otro 20 es saber anotar, pero además ver cómo anda el puntaje del resto”, resume Arzabe Ivad, uno de los miles de aficionados al juego de azar más popular de Bolivia.
Antes de jugar hay que ch’allar Pasaron ocho semanas de eliminatorias y ahora el reloj marca las 20.52. La final está lista. Quedan 16 parejas de los 5.000 inscritos en 128 locales de El Alto y La Paz.
La música de Octavia y la canción compuesta para la Cervecería Boliviana Nacional suena por los parlantes. El conductor Andrés Rojas anuncia el ingreso de las primeras ocho parejas: Mafias-Ases, Tostadores-Pulines, Veguitas-Tigres y F-16-El Dúo.
La cuenta regresiva es acompañada por el público: “Tres, dos, uno...”. Cada mesa tiene cuatro jugadores, uno en cada lado.
Como un ritual, la mayoría de los participantes levanta el vaso con la bebida para pedir suerte y a la vez invitar a la Pachamama. “Siempre hay que ch’allar”, explica Freddy Alvarado.
En menos de dos minutos salen las primeras dos grandes y otras cuatro se suman en los subsiguientes cinco minutos. “Buen tiro”, saludan desde la barra.
En la mesa 2, Cinthia Pacheco Ceballos (27), del Dúo, es la única mujer en la ronda. La dama se luce con una grande, una jugada que salió en el segundo intento.
Balas (unos), tontos (dos), trenes (tres), cuadras (cuatros), quinas (cincos) y senas (seis) llenan gradualmente la “panza de oro”: escalera, full y poker de mano.
Cuatro dados de cuatro caen sobre la mesa de paño verde: “16 de Juliooo” grita el autor. Las cuadras son anotadas en la casilla superior derecha. Un segundo después sale la escalera de mano.
En otra mesa: “Nosotros jugamos tontos”, en referencia a la casilla del dos. Las opciones pueden ser: un ocho al tonto, un seis al tonto y hasta un 10 al tonto.
Los dados hablan por sí mismos: “Nueve al tren” y “Veinte a la quina”. Luego “Cuatro balazos” son pintados en la pizarra y una escalera se anuncia a la antigua: “La, le, li, lo, lu ¡escalera de mano!”.
Cinthia y José Luis Zárate (30) aplanan a los F-16, Los Ases destrozan a los Tostadores, Pulines dan cuenta de Mafias y Tigres se dan un festín con Veguitas.
“Pulines, Pulines, Pulines…”, “Tigres, Tigres, Tigres…”. Los gritos de los seguidores irrumpen el ambiente. Unos dedican el triunfo al sumo creador, otros prefieren un: “¡Salud hermano!”.
Otros finalistas aguardan. Llegan los Interchoque: Juan y Fernando Choque. Abunda la cerveza, pero los Choque entran con una botella de agua mineral. Sus rivales son Los Amigos.
En las otras tres mesas están B y M ante Alfa y Omega, Cachupines contra Los Inmortales y Los Infieles ante Monkey Cuba.
Son las 21.30. La cuenta final retorna: “Tres, dos, uno”. La batalla comienza. La ronda fue breve, duró menos de media hora: Interchoque, Los Inmortales, de la mano de su jugador estrella, Alberto Valdez Laguna, que sacó una grande en la última jugada, avanzan al igual que Monkey Cuba y la pareja Alfa y Omega.
“Inmortales, Inmortales, Inmortales...”, retumba en el salón.
Estrategia versus experiencia La mano virgen puede sorprender. Las jugadas de los principiantes en el cacho son bautizadas con ese nombre. En este caso, la suerte juega un papel vital y la estrategia otro tanto.
“El cacho es realmente suerte, no interesa que hayas practicado 20 años o 20 meses”, expone Guerrero Aguilar o “Pepe galleta”, que al comenzar los cuartos de final, pasadas las 22.10, recuerda otra vez las reglas a los ocho clasificados divididos en cuatro mesas: Interchoques-Tigres, Alfa y Omega-El Dúo, Pulines-Inmortales y Monkey Cuba ante Los ases.
Cuenta regresiva y al empezar, un cubilete cae fuera de la mesa. Los jugadores de Monkey Cuba reclaman, pero aquello es vano. La dupla es eliminada y Los Ases clasifican a semifinales.
En la mesa entre Pulines e Inmortales, Valdez Laguna golpea la mesa antes de que el rival suelte los dados. Es una apuesta a que no podrá sacar dos quinas.
Pulines se borran una grande y Valdez Laguna, de Los Inmortales, tiene la opción de vencer, necesitan una grande y en la última jugada saca un tres. Avanzan a las semifinales. “Hay que saber jugar, cuando a mí me sale un tiro medio malo, lo meto todo adentro; es por instinto. Hay que tener instinto, por eso creo que no cualquiera puede jugar”, sugiere Valdez Laguna a todos.
Otros, como José Luis Zárate y Cinthia Pacheco Ceballos del Dúo, creen que es vital armar las jugadas. “La primera grande la sacó ella y la segunda yo. La clave ha sido saber armarnos. Apoyados también por un poco de suerte. Si sabes armar vas a conseguir un buen juego. En una escalera, que es generalmente donde uno entra en conflicto, tiene que conseguir: 1, 2, 3,4, 5 corrido o el 1, 3, 4, 5, 6. Para eso debes saber cuándo voltearlo, pero sin duda la grande es lo más difícil”.
José Luis y Cinthia pasaron así a las semifinales. Los Tigres se suman al lote de los mejores cuatro.
El último tiro define El Dúo comienza mal. La suerte de Cinthia no es suficiente. Los Tigres hacen gala de experiencia. A las 23.10, José Luis y Cinthia se borran las dos grandes y los felinos levantan los brazos con alegría: ganaron con una escalera y un full de mano, que consiste en tres dados con un número similar y dos con otro también igual.
Los cincuentones Freddy Alvarado Marañón y Fernando Arzabe Ivad, de Los Tigres, van por el premio mayor: mil dólares.
Al llegar a las 23.30, un centenar de personas aún está pendiente de las finales y, como ocurrió durante toda la noche, Los Inmortales deben definir el pleito sacando una grande, esta vez ante Los Ases.
La mano de Valdez Laguna tiene la palabra y, fiel a su estilo, saca una grande en la última jugada.
La temperatura sube sobre las 23.55. A la cuenta regresiva sólo le falta un redoble de tambores. Salen Los Inmortales frente a Los Tigres. Los primeros inician con tres balas y llega el turno de Valdez Laguna y Suntura, que esparce un full de mano. “¡Salud!, ¡Salud!”, chocan los vasos.
Alvarado Marañón, que estudió geología, mira a sus rivales, agita el cubilete y saca una grande. El juego transcurre y la ventaja es para los atigrados.
Valdez Laguna toma la posta. El destino y mil dólares de premio está en su zurda. La premisa: una grande en último intento.
Freddy y Fernando llevan una leve ventaja, pero pueden perder.
Todos guardan la respiración, las cámaras de televisión y los reporteros gráficos esperan atentos. Alberto bate el cubilete por siete segundos, golpea en la mesa dos veces y suelta, pero dados y el vaso caen fuera de la mesa.
Los Tigres se llevan el premio, los cincuentones ganaron a Valdez (42) y Suntura (33). Por esta noche, la experiencia venció.
Nadie sacó la esperada dormida, pero en el recuerdo queda una noche del 2007, cuando una anciana de 80 años sacó la preciada jugada de cinco dados iguales. Emocionada, sólo atinó a sostener. “Ahora sí me puedo morir tranquila, saqué una dormida”.
JUGADAS
Un mal tiro. El participante debe repetir el juego y en algunas ocasiones pagar con una sanción. Puede ser un sorbo de su vaso.
Una dormida. “Nos dormimos todos, ¡llega la dormida!”, así se puede cantar cuando sale esta maniobra. Ahí se acaba el juego.
Otra variante. En una sola mano y con todos los dados con las caras iguales, el competidor gana de ipso facto toda la mesa.
HISTORIA
Orígenes del cacho. Una especialidad “mitad chuk’uta (paceño) y otra mitad cochala”, así explica José Guerrero Aguilar (36), coordinador de la Copa de Cacho, el origen de esta disciplina. El juego fue creado por bolivianos. Algunas crónicas de la colonia hablan del póker occidental, el cacho podría ser la versión andina de ese pasatiempo. Sin embargo, ya se jugaba con dados y cubilete en Grecia y Roma, según las pinturas de la antigüedad. En Bolivia, el cacho tiene variaciones como Alalay, Tripleta, Generala y El Brujo.