Los 46 delegados de la Coalición de Países con Bosque y Países Amigos se reunieron en Santa Cruz de la Sierra para plantear un mecanismo que permita que la reducción de la deforestación abra la posibilidad de una justa compensación económica.
Texto: Miguel Vargas S. Fotos: AFP / EFE
¿Qué pasaría si Bolivia tuviese ingresos similares a los de sus exportaciones por el solo hecho de mantener sus bosques libres de la deforestación? ¿Y si pudiese recibir este dinero durante 20 años? Esta es una posibilidad que puede hacerse realidad a partir del año 2012 si la participación del país en la Coalición de Países con Bosque y Países Amigos consigue buenos frutos.
¿Cómo? Este grupo de naciones en desarrollo ha propuesto un recurso para afrontar el cambio climático y mejorar a la vez su economía: la aplicación de un mecanismo de reducción de emisiones por deforestación que generen certificados de carbono negociables en el mercado.
Si bien la idea nació en Papua, Nueva Guinea, es necesario remontarse a 1992 para una mejor comprensión. Ese año, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), suscrita en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, dio paso al Protocolo de Kyoto. Este acuerdo internacional (1997, Japón) busca reducir las emisiones de seis gases provocadores del calentamiento global: el dióxido de carbono (CO2), el gas metano (CH4), el óxido nitroso (N2O), hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y el hexafluoruro de azufre (SF6).
El compromiso de los países que firmaron aseguró, a nivel global, la reducción de las emisiones en un porcentaje aproximado de 5 por ciento de lo registrado en 1990, para el período 2008 - 2012.
El Protocolo pesa más sobre los países desarrollados, los que deben cumplir porcentajes altos de reducción de emisiones por su responsabilidad en el calentamiento global. Las naciones en desarrollo, en cambio, no tienen esa obligación y, en muchos casos, albergan a grandes reguladores de gas carbónico: los bosques.
La voz de la naturaleza
Ahora sí, vamos a Papua Nueva Guinea, tierra de Kevin Conrad. El embajador de Medio Ambiente y Cambio Climático de ese país recuerda aún la desazón de los países en desarrollo que se veían excluidos de los mecanismos de compensación creados por el Protocolo de Kyoto, como los bonos de carbono que favorecen a la empresa privada.
Conrad, que en Bali pidió a Estados Unidos que se retirara si no iba a liderar un proceso consensuado contra el cambio climático, vio a un grupo de países que estaban en similar situación que el suyo y juntos emprendieron una alianza para implementar el mecanismo REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación) con la Coalición de Países con Bosque.
Este grupo de naciones, que se reunió en Santa Cruz de la Sierra los días 28 y 29 de julio, acordó una posición conjunta sobre el rol de este mecanismo en el régimen climático después del 2012.
¿Cómo funcionará? Los países en desarrollo con bosque reducirán voluntariamente su tasa de deforestación a nivel nacional y lograrán Certificados REDD que tendrán un valor económico y serán transados con los países desarrollados. El beneficio: un flujo de ingresos continuo por el esfuerzo de mantener los bosques.
“Para Bolivia este mecanismo es importante, porque el 50 por ciento de nuestro territorio tiene masa boscosa”, explicó el viceministro de Planificación Territorial y Ambiental, Miguel Ángel Rojas.
Luego de dos días, la Coalición finalizó una posición para la reunión que se realizará en Accra, Ghana, a fines de este mes.
¿Qué es lo que propone? Hoy, a la mayoría de los países en desarrollo se les dificulta controlar la deforestación por insuficientes recursos internos y por los requerimientos de las agencias internacionales que son imposibles de lograr. Además, es difícil garantizar que el costo que implica el frenar la deforestación será compensado adecuadamente.
Por lo tanto se deben movilizar recursos sustanciales y sostenibles para tener un mecanismo efectivo. “Cualquier fuente de recursos debe ser transparente, predecible, sostenible y suficiente”, describe el documento que propone tres categorías que se adecúan al interés de cada país.
¿Qué requiere Bolivia para generar certificados de carbono? Pues, va en buen camino, a criterio de Gisela Ulloa, responsable de la Oficina de Desarrollo Limpio de Bolivia (ODL). “Los países en desarrollo estamos planteando qué es lo que queremos, con propuestas concretas y así dejar de quejarnos de los problemas. Debemos valorizar adecuadamente lo que tenemos”.
Para ello se debe determinar los mecanismos más efectivos de compensación que satisfagan las condiciones particulares de cada sector, comunidad, TCO , y otros. Además se requiere adecuar a estándares internacionales el sistema de contabilidad de las reducciones de las emisiones de la deforestación a nivel nacional.
El siguiente paso se dará en la reunión en Accra. Allí se discutirá la propuesta con todos los países del mundo. Los resultados servirán para continuar el proceso hasta el último año de negociación, 2009. “En Copenhague se decidirán los futuros compromisos, y entre ellos debe estar REDD como uno de los pilares más importantes de mitigación desde 2012 “, explica Ulloa.