Aunque no se conocen los resultados oficiales, al parecer todo está definido y se puede afirmar que el presidente Evo Morales —y su vicepresidente— ha logrado una victoria clara, pero insuficiente. Clara, porque de casi un 54% que S.E. alcanzó en las elecciones del 2005, ahora ha quedado en torno al 64%, lo que demuestra que no se ha desgastado pese a muchos de sus grandes desaciertos. Insuficiente porque los cuatro departamentos autonómicos (Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando) han ganado y, por tanto, mantenido a sus prefectos y las autonomías tendrán derecho para continuar su marcha que les niega el Gobierno central. A lo precedente, se agrega que en Chuquisaca también ha perdido el Gobierno, y allí ya se preparan unos estatutos autonómicos que se someterán a consulta próximamente, con una enorme posibilidad de que se convierta en el quinto departamento autonómico.
Lo más significativo del triunfo de Evo Morales es que derrotara contundentemente a los prefectos de La Paz y Cochabamba, lo que le permite romper un frente de siete departamentos que lo tenían arrinconado. Desde ahora, siempre contando con que las cifras finales no varíen, S.E. mantendrá un control temporal en los importantes y poblados departamentos de La Paz y Cochabamba, además de que ha conservado rotundamente Potosí. De Oruro, donde su prefecto perdió, el MAS se dará modos para recuperarlo.
Además de lo anterior, ¿por qué decimos que la victoria ha sido insuficiente? Ha sido escasa porque esto no le va a permitir poner en vigencia, sobre tablas, la Constitución que había aprobado arbitrariamente el oficialismo. Los departamentos autonómicos no se lo permitirán. Y algo más: no le será fácil “profundizar el socialismo” como afirmó hace unos días, porque para eso tendría que vencer en Santa Cruz, eje del actual sistema productivo. Pero hay algo que para S.E. es de mayor importancia aún: su reelección. Si dentro de dos años y pico no puede renovar su mandato, sabe que se quedará a mitad de río y eso es una pesadilla para él.
De ahí el mensaje conciliador de S.E., llamando a la unidad nacional y exhortando a trabajar de manera conjunta con las autoridades regionales “respetando las normas de legalidad”. Evo Morales —como todos los bolivianos— necesita de una tregua. El país necesita ordenarse un poco y dejarse de tanta irresponsabilidad. Este es un momento apropiado para probar si existe alguna posibilidad de cordura.
Evo Morales ha ganado indudablemente. Indudablemente, también, han ganado los prefectos autonómicos. El referéndum revocatorio ha servido sólo para derrumbar a José Luis Paredes y a Manfred Reyes Villa, cuya votación se la ha llevado el MAS. Ellos al final fueron las víctimas inocentes del error incomprensible de Podemos. Lo demás continúa igual. Es decir, divididos en dos hasta el momento.
*Manfredo Kempff S. es escritor y diplomático.
Putin en guerra
“Con el duro ataque contra Georgia, Putin quiere dejar claro, además, que el papel de Rusia como gran potencia es indiscutible”
Pacto social ¡ya!
No se cumplieron los vaticinios apocalípticos para la jornada electoral del domingo. La ciudadanía concurrió masivamente a las urnas (más de 80 por ciento de participación), en un clima de total tranquilidad
Potosí, 1.600
Puede parecer un lamento, pero después de una visita a Potosí, y de manera particular a sus faenas mineras y a sus ingenios metalúrgicos, uno tiene la sensación de asombro y temor