Campesinos con dinamita rodean hacienda potosina Comunarios piden al Prefecto ratificado en Potosí, la reversión de la propiedad de la familia Aiken. Según el INRA, el dueño cumple la ley.
CONTROL POLICIAL • Dos policías, de cerca de 150 enviados a la zona, hacen guardia para evitar que los comunarios de Caraya ingresen en la propiedad privada, ayer por la mañana.
Una hacienda en la que se producen lácteos y cal, y que además sirve de hostal por su origen colonial, está cercada desde ayer por campesinos de la comunidad de Caraya (Potosí), que creen que el ratificado prefecto Mario Virreira (MAS) se las entregará, informó el director del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) de Potosí, Guido Oropeza.
Para prevenir enfrentamientos entre los comunarios, que portan dinamita, y los trabajadores de la propiedad privada (que es gente del lugar), la Prefectura envió alrededor de 150 policías.
Juan Aiken, dueño de la hacienda, que también lleva el nombre de Caraya (ubicada a 20 km de la capital potosina), denunció ayer a radio Panamericana que el cerco lo protagoniza “un grupo minoritario de cerca del 30 por ciento de los campesinos de Caraya”. Agregó que la lechería instalada en su propiedad genera al menos 40 empleos para los habitantes de la comunidad.
Luego de visitar la zona, Oropeza manifestó a La Razón que en las afueras de la hacienda existe un grupo de cerca de 25 personas que portan dinamitas y que buscan “bajo presión” la reversión de las tierras en su favor porque “le tienen un odio sonado al propietario”.
Según los reportes de las radios Fides y Erbol, el número de campesinos que cercan la hacienda se aproxima al medio centenar, mientras que el reportero gráfico de La Razón afirmó que vio alrededor de 100 personas.
Oropeza recordó que, según la norma, “la propiedad privada que cumple la función económica social se respeta. En este caso, Caraya está cumpliendo con la ley. La hacienda está bajo proceso de saneamiento”.
Agregó que los comunarios, al ver que sus demandas no tuvieron eco en las autoridades, recurrieron a los ayllus del sector para movilizarse. Indicó que los campesinos demandan la presencia del propietario de la hacienda y del prefecto, Mario Virreira. “Al ver que el Prefecto ha sido ratificado y ha obtenido la mayoría de votos, me imagino que deben estar pensando que él va a decir: destitúyanlo (al dueño), quítenle sus tierras”, dijo Oropeza.
El 12 de noviembre del 2007, unos 50 campesinos de Caraya ocuparon, por primera vez y de manera violenta, las tierras de la familia Aiken. Entonces, el enfrentamiento entre comunarios y trabajadores de la hacienda provocó más de 10 heridos.
Aiken explicó ayer que ese conflicto culminó con la firma de un acuerdo entre campesinos, autoridades nacionales y departamentales. Recordó que su familia cedió 16 de las 80 hectáreas que posee en favor de la comunidad. “La mayoría está contenta, pero este grupo quiere robar a la fuerza todo el trabajo que hemos venido haciendo”, afirmó.
Además de la lechería, Caraya (ubicada en un valle) posee una estuquería, una hostal y un pasado colonial que data del siglo XVI. Según su sitio web, conserva mobiliario virreinal genuino.