Tras explicar que “ningún proceso (electoral) es cien por ciento a prueba de todo”, el jefe de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), Eduardo Stein, informó ayer que en algunas comunidades indígenas del país se detectó que hubo “un acuerdo comunitario” que orientó la votación.
Sin embargo, señaló que las características del voto en estas zonas no pueden ser interpretadas como violaciones al derecho del voto individual y secreto, pues se constituyen en parte de una estructura y acción cultural.
“En el caso de algunas comunidades indígenas...el voto se decide colectivamente; es decir la comunidad se reúne, delibera y acuerda cómo va a votar la comunidad; entonces, no consideran por razones culturales que la secretividad...deba observarse de manera individual”, explicó.
A esto se suma el hecho de que las condiciones de infraestructura de algunos de los recintos electorales sean poco seguras para la emisión del voto secreto. La OEA publicó un informe en el que señala que en el 91 por ciento de las mesas observadas se garantizó el voto secreto.
Esta situación es parte de 40 observaciones que identificó la misión en la recolección de información de 125 observadores distribuidos en el país. Entre ellas también se encuentra la denuncia del “secuestro a algunas personas para impedirles votar” y el robo de material electoral.
Según Stein, los casos de irregularidades reportados no ponen en duda el proceso registrado el domingo, incluso ante la posibilidad de que el número se incremente a 50. “No son, por el grado de diversidad y alcance geográfico de la muestra, un motivo de inquietud que nos permita inferir que el proceso en general pudo estar seriamente contaminado”, insistió el delegado de la OEA.
El presidente de la Corte Nacional Electoral (CNE), José Luis Exeni, quien recibió ayer de manos de Stein el informe preliminar del proceso electoral, aseguró que tomarán en cuenta las recomendaciones de la OEA, aunque insistió en que “el proceso técnico fue impecable”.
El jefe de la misión internacional reiteró que “ningún proceso es 100 por ciento a prueba de todo; todos los procesos electorales en América Latina son mejorables, perfectibles y sujetos de ir dando mayor confianza institucional a la ciudadanía”.
En criterio de Stein, las situaciones irregulares detectadas hubieran merecido “un examen muchísimo más minucioso” si es que los resultados a nivel departamental o nacional hubieran tenido centésimas de diferencias.
EL INFORME
Derecho • “En el 91 por ciento de las mesas observadas por el organismo electoral se garantizó el voto secreto”.
Campaña • “En el 30% del interior y alrededores de recintos de votación hubo evidencia de propaganda electoral”.
Cómputo • “En el 89% de las mesas de sufragio observadas se realizó el escrutinio de acuerdo con procedimientos legales”.
Registro • “En el 95% de las mesas observadas, todas las papeletas fueron supervisadas y protegidas de forma apropiada”.