Una experiencia leída en un libro o vista en un cine afecta al mismo compartimento cerebral que las vivencias personales, según un estudio realizado por el Centro Médico Universitario de Groningen, en Holanda.
Originalmente, el estudio pretendía demostrar que el impacto emocional que provoca la lectura de un texto era equivalente a la que produce una imagen. Sin embargo, tras usar resonancias magnéticas en los cerebros de diferentes personas —a quienes se enfrentó a la sensación de la repulsión a través de la imagen, la palabra y la experiencia personal—, los tres estímulos situaron en el mismo lugar cerebral su reacción: en la ínsula anterior.
“Aunque conseguimos demostrar lo que queríamos, nos sorprendió la fuerte activación que el cerebro sufría ante estos impulsos” basados en la ficción, explica Christian Keysers, director científico del NeuroImaging Center de Groningen.
En el estudio, 18 personas recibieron un estímulo de un sabor desagradable, 12 vieron una película de tres segundos con un actor con cara de asco tras sorber de una taza, y otros 12 leyeron textos sobre cómo, por ejemplo, un hombre borracho les salpicaba con su vómito en la boca.
Tras juntar la resonancia magnética de la muestra, en los tres tipos de experiencia, la ínsula anterior del cerebro (donde se ubica la sensación de repulsa) reaccionó de igual manera. “Un mensaje muy positivo para los libros y los periódicos, pues explica que el canal no cambia el mensaje”, según el científico. EFE