La mezcla del azúcar y la saliva crea las caries. Sin dejar las golosinas, la solución está en la higiene.
¿A qué pequeño no le gustan los caramelos? Y cuando los comen, los padres piensan en la cuenta del dentista. Sin embargo, ingerir dulces con medida no trae perjuicio; el problema está en no lavarse la boca después de saborearlos. Lo importante es crear un hábito de limpieza en los niños, especialmente luego de darle una chupadita a los deliciosos caramelos, pues la verdad es que su azúcar mezclada con la saliva origina las caries.
UNA BUENA CEPILLADA
“Mi niño come golosinas a cualquier hora y no encuentro la forma de hacerle entender que tiene que lavarse los dientes luego de comerlos”, se queja Ximena. Y como ella, otros padres buscan solución al problema.
La clave está en explicarle —mejor si es con gráficos— las consecuencias de no lavarse la boca, particularmente tras comer caramelos, recomienda la odontopediatra Elizabeth Céspedes. Esto no significa que permitas que consuman las golosinas sin control, pues el exceso daña. “Se puede consumir un dulce al día, pero en la noche es más perjudicial”.
Los dulces más dañinos son los pegajosos, como los chicles y los masticables, ya que éstos forman ácidos en la saliva. “Cuando comemos azúcar, las bacterias se degradan y se forman ácidos, lo que ocasiona las caries”, explica la especialista.
Otro detalle, los niños deben visitar al dentista por lo menos una vez cada tres meses, creando así un hábito de limpieza, ya que aunque coma dulces, chocolates o galletas, la buena higiene es la única que evita las lesiones dentales.
Entra en acción
Horario. Es mejor que tu niño consuma un dulce en tu casa, ya que luego puede cepillarse los dientes. Acuérdate que bastan 10 minutos para que los azúcares mezclados con la saliva ocasionen las caries.
Conversación. Charla con tu niño de los problemas que existen si no hay una limpieza dental tras el consumo de caramelos.
Miedo. Quítale la idea y la costumbre del temor al dentista. Que tu hijo observe cómo te curan los dientes. Si lo llevas al especialista cuando hay dolor, será más complicado; empieza con una simple limpieza bucal.
Diario. Tu niño debe cepillarse los dientes tres veces al día, luego de las comidas. Si chupa un dulce, no importa la hora para lavarse.
Técnicas. El cepillado de dientes debe durar por lo menos tres minutos. Trata de limpiar los rincones donde se ubican las muelas posteriores. A los bebés se les puede lavar con una gasa y agua limpia.
Flúor. Este mineral aumenta la resistencia del diente, también evita la adhesión de bacterias, así se impiden las caries.
Texto: Iván Paredes. Fotos: Dreamstime. Expertos consultados: Elizabeth Céspedes, odontopediatra.
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