Un espejo de los paceños. Esa fue la idea del proyecto “24 horas, La Paz-El Alto”, que hoy se hace realidad al circular, junto con la edición de La Razón, un libro de imágenes del respirar, minuto a minuto, de las dos urbes que nunca duermen bajo el amparo del majestuoso Illimani.
La óptica inmejorable de 12 de los mejores fotógrafos de La Paz inmortalizó variados momentos dentro de una agotadora jornada de 24 horas:
7.45 Manifestantes duermen frente a la Vicepresidencia, que está custodiada por policías. 8.30 Una madre peina a las apuradas a su hijo, mientras él, con corbata y mochila, toma su desayuno antes de salir a la escuela. 13.10 Dos muñecas, una de ellas de carne y hueso, nadan en una piscina. 18.03 La rojo, amarillo y verde en las manos enguantadas de los colorados de Bolivia, frente al Congreso. 0.28 Una prostituta espera por un cliente en El Alto.
Andrés Rojas, Ángel Illanes, Ariel Duranboger, Eduardo Quintanilla, Fernando Cuéllar, Jaime Cisneros, Julio Mamani, Nicolás Quinteros, Patricio Croocker, Pedro Laguna, Tony Suárez y Wara Vargas dieron, con su arte y esfuerzo, pinceladas que crearon un gran cuadro fotográfico, para el disfrute del espíritu y el orgullo de los paceños.
“24 horas, La Paz-El Alto” se hizo posible gracias a las ideas de Gastón Ugalde y al apoyo de la organización Nuevo Norte, de la Embajada de Suiza y de este diario. Y llega con un aditamento especial: los fotógrafos complementaron su faena con trabajos propios, que hacen al quehacer de las dos ciudades. Allí están, entre muchos otros, abocados a su actividad diaria, el Presidente en el Palacio de Gobierno, un sastre, una vendedora de guitarras, una anticuchera, niños en el recreo de la escuela... Son, al fin y al cabo, instantes, imágenes congeladas... la vida misma.