El mundo seguía esperando ayer pruebas de la retirada de las fuerzas rusas de Georgia, que Moscú dijo haber iniciado aunque Tiflis le acusaba de violar "gravemente" el alto el fuego.
Acusando al ejército ruso de minar puentes en el oeste y centro del país y de haber hecho estallar barracones de la base militar de Senaki (oeste), la diplomacia georgiana declaró que "con esas acciones, paralelamente al retraso en la retirada de sus tropas de Georgia, los rusos están violando seriamente las condiciones del acuerdo de paz".
Las tropas rusas no parecían preparar su retirada, y los periodistas de la AFP constataron que seguían en sus posiciones o incluso avanzaban en territorio georgiano. El Estado Mayor ruso afirmó poco antes que, honrando la promesa del presidente Dimitri Medvedev y el acuerdo de alto el fuego, las tropas rusas habían empezado a retirarse ayer de territorio georgiano.
El jefe de la diplomacia francesa Bernard Kouchner repitió que si Rusia no iniciaba la retirada, París, que tiene la presidencia de la UE, tendría que "convocar con urgencia a una reunión del Consejo europeo en los próximos días". Por su lado, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) no se puso de acuerdo este lunes durante una reunión en Viena sobre el envío de más observadores a Georgia, al tropezarse con las exigencias de Moscú.
Sobre el terreno, los tanques rusos forzaron ayer por la tarde un retén de la policía georgiana en Igoieti, a 30 km de Tiflis.
En el oeste, el ejército ruso mantenía el control sobre la base militar de Senaki, donde se escucharon cuatro explosiones ayer, según un corresponsal de la AFP.
Las fuerzas rusas, acompañadas de vehículos blindados, permanecían además en Gori, en el centro de Georgia, y controlaban su acceso. Tiflis, AFP