Los residentes del centro y sur de Florida (EEUU) respiran con alivio, al comprobar que la tormenta Fay no se transformó en huracán y se limitó a verter grandes aguaceros y ráfagas de viento en su camino a la costa este.
El sistema, que abandonó el último lunes Cuba con vientos máximos sostenidos de unos 95 kilómetros por hora, enfiló hacia Florida y todo presagiaba que se transformaría en un huracán de categoría uno en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de cinco, antes de llegar a la costa suroeste del estado.
Sin embargo, “los vientos presentes en los niveles altos de la atmósfera impidieron que la tormenta tropical se intensificara”, explicó ayer a la agencia EFE Karina Castillo, meteoróloga del Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos.
Ese fue sin duda, reiteró Castillo, “uno de los factores que ayudó a que Fay no se fortaleciera” antes de abatirse sobre la costa oeste de Florida, donde cerca de 50.000 hogares situados al sur del estado se encontraban hasta ayer sin electricidad.
En total, unas 58.000 viviendas permanecen sin fluido eléctrico, aunque esta cantidad podría incrementarse, ya que la tormenta está atravesando el territorio y afectará también a otros condados, dijo Maycol Villafaña, portavoz de la compañía de electricidad Florida Power & Light (FPL). Miami, EFE