El caos reina en la calle 17 de Obrajes Los vecinos denunciaron que en las pensiones familiares también se expenden bebidas alcohólicas. La basura está en plena vía y hay congestionamiento.
EL CONGESTIONAMIENTO • Los radiotaxis parquean en la calle 17 de Obrajes, tanto en el carril de bajada como en el de subida. Los vehículos que giran deben abrirse paso como sea.
Una mancha negra nace en la tienda de doña Guadalupe Urdanivia, en la calle 17 de Obrajes, a una cuadra y media de la avenida Hernando Siles. Desde ahí, el aceite que se usa en los vehículos recorre una cuadra hasta chocar con las llantas de los radiotaxis que ocupan la vía en espera del llamado de un cliente.
En el lugar, el congestionamiento surge en las horas pico y se agrava porque el espacio, que tomaron los radiotaxis y otros vehículos para parquear, ocupa dos carriles y la calzada del frente de la misma calle 17, esquina avenida 14 de Septiembre.
Ese es uno de los problemas que se presentan en la calle 17 de Obrajes, de la zona Sur, y con el que tiene que convivir diariamente el vecino y el visitante.
En la otra acera (carril de subida) hacia Bella Vista y Bolognia, también hay vehículos estacionados. Sobre la calle 17, casi en la esquina de la avenida Mecapaca, los parqueos son temporales porque ahí esperan los trufis que van a esas zonas.
En esa acera también están los negocios que venden pollos al spiedo. Ahí, el piso luce brilloso por el aceite que salpica de las máquinas con las que trabajan.
Sólo en esa cuadra están instalados 15 negocios de comida, internet, teléfono, productos de limpieza, y en la esquina una financiera. Al medio, en un separador de vía, se instala una señora que pide limosnas a los conductores, y más arriba, por lo general en las noches, quienes no alcanzan a dejar su basura en el camión, lo hacen en la calle.
También desparraman los desechos más arriba, en la esquina de la prolongación calle 20 y en el desvío a Bella Vista. Urdanivia dijo que “los indigentes van a la basura, abren las bolsas negras y las vacían para llevárselas. Los perros también la sacan”.
En ese sector, al menos tres pensiones venden comida en el día, pero en la noche expenderían bebidas alcohólicas, según la denuncia de los vecinos. Las personas que salen en estado de ebriedad se pelean y los pandilleros también. “Una vez los pandilleros le pegaron a un extraño y le sacaron sangre”, relató Marcela Layme, vecina del sector.
Las calles aledañas a la 17 son peligrosas para los estudiantes, pues sufrieron asaltos. El área verde del sector es el bar público de adolescentes y adultos.
“En las esquinas quedan los rastros de las orinadas, y cuando llego a mi negocio me encuentro con botellas de trago y cerveza”, contó Mario Chávez, dueño de una veterinaria en esa calle.
En esa vía también se venden frutas y verduras. Una comerciante de comida relató que “algunas veces al año llegan vehículos para vender”.
Un vecino comentó que aunque no hay gremiales ambulantes, de noche aparecen algunos que venden comida y bebidas.
La subalcaldesa de la zona Sur, Denisse Osterman, agregó que otro de los problemas en el sector son las fiestas folklóricas que “traen a montón de gente”. Ella admitió que a pesar de los operativos que se realizan cada semana, “casi siempre” se encuen- tra a personas en estado de ebriedad y consumiendo bebidas alcohólicas. Aseguró que en varias ocasiones se clausuraron bares y negocios por faltar a las normas.