Rafael Menjívar, premiado narrador y periodista salvadoreño, disertará sobre Literatura y en tiempos autoritarios hoy, a las 19.00, en la FIL. En la charla con Carlos Mesa, también evocará a su amigo de exilio, el desaparecido narrador René Bascopé Aspiazu.
¿Cómo reinventa la literatura a la realidad del exilio? Literariamente, el exilio lo inventó García Márquez, en 1974, en el libro Exiliados, una antología de gente de América Latina que hablaba del sufrimiento, la penuria y el desarraigo del exilio. Ahí empieza, o se refuerza, cierto estereotipo del exiliado. En Europa me encontré chilenos o salvadoreños que siguen viviendo el exilio aunque ya hay paz en sus países. El exilio es una realidad, pero también un status que da el privilegio para quejarse.
Sin embargo, usted ha vivido y ha escrito sobre el exilio. Lo que yo hice fue adaptarme al lugar donde estaba sin perder de vista para dónde iba. Por eso la mayor parte de mi literatura tiene que ver con México. Soy salvadoreño, pero pertenezco a ciudad de México. Eso me dio el exilio.
Eso y la amistad con el boliviano René Bascopé. ¿Cómo lo recuerda? Ahora me doy cuenta que René se ha convertido en mito. Cuando yo lo conocí en el periódico El Día, éramos jóvenes. Ahora yo tengo 49 y el sigue teniendo 30. Él era medio brujo y bien terco. Llegó a México cuando mataron a Espinal y vivía preparando su libro La veta blanca y su regreso para refundar el semanario Aquí. Nadie lo paraba.
¿Por qué se ha vuelto un mito? De él conozco los libros La noche de los turcos y La veta blanca con textos buenos y otros que no terminan de cuajar. Murió joven, tenía 33 años y el peligro es que se piense que así debe ser la literatura cuando René es un eslabón de un proceso. Como escritor, a pesar de que su talento era evidente, le faltó tiempo.
Literatura o periodismo, ¿en qué trabaja actualmente? Tengo 16 libros y ahora trabajo varias cosas al mismo tiempo.