La necesidad de un alimento rico en nutrientes durante las misiones en el espacio fue el incentivo para que Nicolás Blanco Galindo investigara las propiedades alimenticias de la mashua.
El estudiante cochabambino aseguró en su estudio que el tubérculo andino “presenta interesantes valores minerales y vitamínicos, así como altas tasas energéticas y una considerable cantidad de proteína”.
Pero eso no es todo. Nicolás también delimita una forma de procesar el alimento para eliminar el dejo amargo que presentan las distintas variedades de mashua. De este modo propone un alimento compacto, nutritivo y sin migas que dañen la nave.